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“A mí me resulta más fácil defender a Israel que a Tenfield, que se come garrones”


Por César Bianchi

Fotos: Javier Noceti / @javier.noceti

Hijo de padres hoteleros y con una agencia de viajes, Sergio Gorzyczanski, que comenzó su carrera laboral como cadete en la agencia de su madre, pensaba que trabajaría toda su vida en el sector del turismo. Mientras trabajaba, se daba el gustito de incursionar en el periodismo deportivo. Ya de niño admiraba tanto a los futbolistas de su época como a los que relataban o comentaban los partidos.

De niño jugaba al fútbol de aceptable para abajo (aunque le ponía empeño), relataba y comentaba los partidos, y en la máquina de escribir que le regalaron sus padres, escribía artículos de aficionado en los que hablaba de fútbol. Sin querer, se fue involucrando cada vez más en este deporte, hasta que armó una reunión clave y ahí nació Torneos y Competencias Uruguay, el germen primario de lo que hoy es Tenfield. Para ese entonces ya hacía rato había acortado su apellido: era Gorzy. Por esas reuniones productivas, dice, él se siente fundador de la empresa, y desafía a los detractores: “Me insultan, me dicen ‘mamadera’ de Tenfield, pero no me dan argumentos”.

Con sorna señala que ahora la AUF organiza partidos “contra Panamá C”, cuando antes -con Tenfield- los rivales de los amistosos eran de mayor enjundia. A propósito, también le contesta a Rodrigo Romano, quien -según él- insinuó que le había costado mucho decir lo que pensaba trabajando en Tenfield. Dice Gorzy: “Yo creo que todo el Uruguay sabe por qué Romano no está más en Tenfield. Yo no necesito repetirlo”.

En las puertas del Mundial de Catar, Gorzy (64) se la juega, dice que la Celeste será favorita… para el 2026, dado el promedio de edad de los futbolistas elegibles. Él cree que con Tabárez, igual también hubiera clasificado, aunque señala una diferencia entre los estilos de ambos entrenadores: “Creo que con Diego Alonso, los jugadores no le piden la camiseta a un jugador argentino, o no lo levantan cuando se cae”.

Gorzy, ex presidente del Comité Central Israelita, cree que en Uruguay no hay antisemitismo, pero sí antisemitas, algunos disfrazados de antisionistas. “Queda mal en los tiempos que corren decir que no te gustan los judíos, entonces tenés que buscarle la vuelta. Entonces dicen: “Yo no tengo problema con los judíos, lo tengo con el estado de Israel’, casualmente, el único de los 200 países que es un estado judío”.


“Yo me consideraba showman, animador, y me rodeaba de periodistas, y lo mío era ser conductor. Yo creo que hoy soy más periodista, porque con el tiempo fui entendiendo el peso de la opinión, desde la información veraz”

-¿Qué querías ser de niño cuando fueras grande?

-Seguro que no futbolista. Yo no soy un futbolista
frustrado. A mí me apasionaba el fútbol, y no me daba cuenta que quería ser
periodista, pero tenía casi la misma admiración por los jugadores de mi época
como por los periodistas deportivos de mi época. Claramente Heber Pinto y
Carlos Solé eran referentes, Luis Víctor Semino también. Jugaba a la pelota
como todos los niños, estaba de mitad de tabla para abajo, pero jugaba mucho al
fútbol. Cuando yo jugaba en mi casa, relataba partidos, inventaba juegos con
cartas que simulaban ser campeonatos. Con el tiempo me di cuenta que estaba
haciendo periodismo. Y escribía cosas, cuando a los 12 años mis padres me
regalaron una máquina de escribir. Escribía artículos.

-Durante muchos años sostuviste que no te sentías periodista, no te
definías como periodista. ¿Por qué? ¿Te daba más libertad sacarte ese rótulo
frente a un micrófono?

-Durante muchos años yo me consideré
un showman, un animador. Yo siempre
dije que como periodista capaz que soy el último (de verdad, sin falsa
modestia) porque yo respeto mucho al periodismo de investigación, que da mucho
laburo. Creo que el verdadero periodismo, investiga. El periodismo de opinión,
que también existe, lo hace cualquiera… por eso lo hago yo. Yo me consideraba showman, animador, y me rodeaba de
periodistas. Por eso inventé Buscadores
y traje a Miguel Nogueira, Gabriel Romano y Jorge Gatti, que tuvieran el rol de
periodistas, y lo mío era conducir. No estaba seguro si yo estaba ejerciendo el
rol de periodista.

Yo creo que hoy soy más periodista,
porque aparte con el tiempo fui entendiendo el peso de la opinión, desde la
información veraz. Si hay cosas que yo sé, y tengo estudiadas, bueno, opino y
ya es diferente.

-Muy pocos periodistas deportivos han manifestado de qué cuadro son. Vos
fuiste uno, Alberto Sonsol y Alfredo Etchandy también (curiosamente, los tres
de Peñarol y todos integraban La hora de
los deportes
).

-Hubo un episodio divertidísimo
cuando en La hora de los deportes
invitamos a Hugo de León y nos acusó, no sólo a los que estábamos en ese
programa si no a todos los periodistas deportivos, de ser la enorme mayoría
hinchas de Peñarol. Dijo: “El 80% son de Peñarol, y por eso hablan mal de
Nacional”. Y Etchandy dijo: “No se lo permito. Yo hice ese estudio”. Y era
verdad, había hecho una lista con los 120 periodistas deportivos más destacados
o reconocidos, y dijo: “No se lo permito. No es 80-20, es 62 a 38”. Y De León
lo miraba…

-¿Por qué decidiste hacerlo público? ¿No te repercutió negativamente en
tu carrera?

-En realidad, yo no lo decía, y hubo
un momento, en que la gente se iba a enterar que yo iba a recibir una medalla
de socio vitalicio de Peñarol, en 2006. Entonces, ese año lo usé como un juego.
Yo no me iba a borrar del padrón social. Me llamó la atención que nadie lo
filtrara, porque mi nombre estaba ahí. Solo lo sabían quienes me conocían de
toda la vida, familiares y amigos. Entonces, en mi programa de radio (Usted qué opina, en Sport 890) dije que
iba a decir de qué cuadro soy, y expliqué: “Porque voy a recibir una medalla
por socio vitalicio, que ambos clubes grandes la dan en setiembre”. El 13 de
setiembre Nacional daba las medallas a vitalicios y el 28 de setiembre las daba
Peñarol, entonces yo dije: “El 12 de setiembre voy a decir de qué cuadro soy”.
Porque si el 13 no aparezco en la sede de Nacional, quiere decir que soy de
Peñarol.

Y el 12 lo dije, pero la gente me
banca… Todo depende del momento de la carrera en que estás. Yo ya en 2006
sentía -y ahora más- que como periodista deportivo ya no tenía que estar dando
examen de ese tipo, porque además, sinceramente y sin ningún esfuerzo, yo soy
hincha a muerte de los equipos uruguayos cuando juegan a nivel internacional. A
nivel local, la verdad es que ya no me importa nada. Es más, se enojan conmigo
los hinchas de Peñarol, porque no me importa nada. Y a nivel internacional, voy
a ver todos los partidos que puedo juegue quien juegue por la copa que sea, y
grito el 100% de los goles internacionales. De hecho, mi esposa es hincha de
Nacional, estamos viendo un partido de copa frente a la tele, y los grito más
que ella. Entonces, no me pesa elogiar a Nacional cuando corresponde, ni tener
que criticar a Peñarol cuando cabe.


“En Uruguay hay antisemitas, pero no puedo decir que hay antisemitismo, por respeto a la generación de mis abuelos. Yo creo en la publicidad y creo que el trabajo que hizo la Iglesia durante 1.500 años dio muy bien resultado, hablando mal de los judíos”

-Sos miembro activo de la colectividad judía, te vi como maestro de
ceremonias en el último aniversario de Israel, y fuiste presidente del Comité Central
Israelita. ¿Hay antisemitismo en Uruguay?

-No, en Uruguay hay antisemitas, pero
no puedo decir que hay antisemitismo, por respeto a la generación de mis
abuelos. Antisemitismo es otra cosa: es no poder ir a estudiar a una
universidad por ser judío, es no poder acceder a determinados trabajos por ser
judío, es que te apredreen locales o negocios porque son de judíos. Puede haber
hechos aislados, de hecho, hubo acá uno grave hace unos años (NdeR: se refiere al asesinato de David
Fremd a cuchilladas al grito de “Alá es grande”, en Paysandú, el 8 de marzo de
2016)
.
Fue ejecutado por un antisemita, no por una organización o un
ambiente de antisemitismo. Pero que hay antisemitas no tengo dudas.

-Cuando te lo pregunté en 2014 para este espacio, me contestaste:
“No creo, pero siempre en algún sector de la población hay un prejuicio
antisemita”. ¿En qué notás ese prejuicio?

-Hay prejuicios. Los judíos son “los
responsables del comunismo”, pero también son “los dueños de los bancos del mundo”.
Esos son prejuicios. Ha habido judíos en el mundo (y en Uruguay también) que
han sido base del PCU, de los tupamaros, y de la izquierda del Uruguay. Y hay
judíos que tienen posiciones importantes en los bancos. Ahora, eso no
transforma que todos los judíos tal cosa, depende para qué sea, se llevan la
peor parte. Los militares en la dictadura, tanto acá como en Argentina, le
daban doble dosis de tortura para los judíos. De hecho, se estima que 10% de la
cifra de desaparecidos correspondía a judíos, tanto en Argentina como acá. Y
somos el 0,5% de la población. O sea que en proporción, es 20 veces más que los
no judíos. Ponele que no sea un 0,5, sino un 1%, igual es 10 veces más en
comparación con la cantidad de judíos en una población. Y se sabe, hay testimonios
de sobrevivientes y dicho por no judíos, que las torturas para los judíos eran
dobles.

Hay prejuicios, existen. Yo creo en
la publicidad y creo que el trabajo que hizo la Iglesia durante 1.500 años dio
muy bien resultado, hablando mal de los judíos.

-Del otro lado, alguien podría señalar que los judíos tienen el
prejuicio de sentirse siempre perseguidos, ¿o no?

-Es que somos perseguidos, no es un
prejuicio. El único país en el mundo que tiene que explicar por qué tiene
derecho a existir es Israel, la madre patria de los judíos. Si fuese cierto
(que no lo es), pero si fuese cierto, que en la tierra de Israel alguien estaba
de antes que los judíos, y sobrevivió y todavía tiene descendencia, pero
supongamos que fuese cierto, acá a nadie se le ocurriría cuestionar si el
Uruguay es charrúa, guenoa o de los guaraníes. Israel es el único país que
tiene que dar explicaciones.

El antisemitismo cambió, ahora se
disfraza de antisionismo. Y queda mal decir que no te gustan los
afrodescendientes, que no te gustan los gays o que no te gustan los judíos.
Queda mal en los tiempos que corren, entonces tenés que buscarle la vuelta. Como
queda mal dicen: “Yo no tengo problema con los judíos, lo tengo con el estado
de Israel”, casualmente, el único de los 200 países que es un estado judío. Si
acá, hace seis años, mataron una persona al grito de “Alá es grande” y en su
computadora tenía todo lo que propone el estado islámico, y ya tenía episodios
de haber insultado al embajador de Israel en una visita a Paysandú, eso no es
una persecución. Fue un caso aislado en los últimos años, pero yo creo en la
publicidad, de nuevo lo digo. Y cuando parte de aquel gobierno acusó a Israel
de cometer genocidio, eso ayuda a que haya gente que diga: “Sí, tiene razón,
Israel comete genocidio”, se levanta un día y trata de salvar al mundo de los
genocidas.

El 18 de julio se cumplió un nuevo
aniversario del atentado a la AMIA en Buenos Aires. 28 años sin saber quién
fue, no fue nadie preso, se sabe (quién fue), pero nadie hace nada. Sumale 30
años del atentado a la Embajada de Israel, donde murieron judíos y no judíos.
Ahora, para muchos argentinos, es un problema judío, aunque hayan muerto muchos
no judíos. Si hoy explotara una escuela en cualquier parte del mundo, sería un
asesinato; si esa escuela es judía, aparecerían voces que dirían: “Y bueno,
viste que ellos también…”. No se trata de que murieron niños inocentes en la
explosión de una escuela, sino que se trata de que el judío “algo habrá hecho”.

-Los gobiernos de izquierda, principalmente el de Mujica, le tiró
algunos guiños a Palestina. ¿Cómo es la relación de la colectividad con
este gobierno?

-La colectividad no tiene una
relación monolítica con ningún partido. Y los judíos votan a todos los
partidos. Respecto al gobierno, algunas decisiones caen bien, otras caen mal, a
nivel oficial del Comité Central Israelita. La relación con este gobierno es
buena,  pero también fue buena con Tabaré
e incluso yo (como presidente del Comité Israelita) tuve una buena relación con
Mujica, ahora cuando tuve que decirle algo, se lo dije, y él cuando tuvo que
hacer cosas que a mí me parecieron mal, las hizo, sin pedir permiso.


“A mí me resulta más fácil defender a Israel que a Tenfield, con eso te digo todo. Nadie me rebate nada con argumentos, solo con insultos. ‘Sos un mamadera de Tenfield’, ‘Tenfield es esto o lo otro’, pero no me dan un argumento”

-“Yo soy fundador de Tenfield”, dijiste hace algunas semanas en Hacemos lo que Podemos de 970 Universal.
Alguna vez Juan Carlos Scelza me dijo: “yo soy Tenfield, y estoy orgulloso de
serlo”. ¿Te pasa lo mismo?

-A mí me resulta más fácil defender a
Israel que a Tenfield, con eso te digo todo. Yo dije: yo soy fundador de
Tenfield, y para los que creen que Peñarol y el CURCC son cosas diferentes, yo
estoy desde el CURCC, porque inicialmente era Torneos y Competencias Uruguay.  Yo me siento totalmente responsable de la
creación de la empresa, fui el ideólogo de las primeras reuniones que se
hicieron para comprar los derechos de televisión en Uruguay. Nunca participé de
la parte política, participé de lo periodístico, generando las relaciones entre
los personajes.

Lo que noto es que nadie me rebate
nada con argumentos, solo con insultos. “Sos un mamadera de Tenfield”,
“Tenfield es esto o lo otro”, pero no me dan un argumento. Por ejemplo, se
recuerda el episodio de dos periodistas que fueron bajados de un avión, y se
señala a Tenfield como responsable, pero no fue así. Fueron jugadores que le
dijeron a (Daniel) Passarella, que se iban ellos, los jugadores no viajaban.
“Estos nos dan palo todos los días, no queremos viajar con ellos”, no fue
Tenfield quien tomó la decisión. Tenfield se come garrones.

-En esa nota aludiste a Rodrigo Romano, dijiste que “era” tu amigo y que
no te habían gustado algunas actitudes suyas. ¿A qué te referías?

-Sigue siendo mi amigo, lo que pasa
es que no lo he vuelto a ver. Él tuvo un debate al aire con Martín Charquero y
estaba muy preocupado porque VTV no transmitió Tacuarembó-Cooper (por la nueva
Copa Uruguay), dijo en el canal donde trabaja que “qué horrible” que no
transmitieron Tacuarembó-Cooper -es hasta gracioso-, y entonces Charquero le
dijo: “Bueno, entonces si nuestra señal no transmite un partido, tenemos que
decir lo mismo”. Y él dijo: “Bastante me costó a mí decir lo que pienso en
Tenfield”. Yo creo que todo el Uruguay sabe por qué Romano no está más en
Tenfield. Yo no necesito repetirlo. Nada que ver con lo que él haya dicho. Que
cada uno piense lo que quiera. ¿Alguna vez dijo algo que no sea relatar
espectacularmente bien un partido de fútbol? ¿Cuál fue la opinión pública que
puede haber molestado? Ninguna. Debe haber sido otra cosa… que la gente piense.


“Dicen: “Tenfield está nervioso, porque se le está terminando el contrato por primera vez’. Pero hasta el 31 de diciembre de 2025 Tenfield tiene contrato, y tiene derecho a igualar cualquier oferta. Ahí se evaluará”

-En la charla que mantuvimos en 2014 en los estudios de la Sport 890, me
reconocías que Tenfield tenía injerencia en las decisiones de la AUF. “Si
eso es bueno o malo es otro cantar”, agregaste en aquel momento. Da la
impresión que esa injerencia se terminó, hoy la AUF retomó poderes que le
correspondían y existe, por ejemplo, AUF TV. ¿Cómo analizás este escenario?

-Las influencias las tienen todos los
actores, digamos. Si Tenfield tiene los derechos del Campeonato Uruguayo tiene
influencia para fijar horarios de televisación. Hoy sigue teniendo el Uruguayo,
y las Eliminatorias las transmitió Tenfield. Ahora, la selección en vez de coordinar
con Tenfield cómo organizar partidos (amistosos) trae a Panamá C a jugar, y la
gente aplaude. Y va a jugar con Irán y Canadá. Y bueno, cada uno juega con los
que puede. La AUF se sigue quejando: que está fundida, que no tiene plata, y se
ve que no les fue tan bien con este cambio. Lo insólito es que con el contrato
actual es por cuatro años y llevan seis meses. Y dicen que se está terminando,
yo no sé… El contrato empezó el 1° de enero, y la frase es “se está
terminando”. Dicen: “Tenfield está nervioso, porque se le está terminando el
contrato por primera vez”. Yo no veo que se esté terminando, hasta el 31 de
diciembre de 2025 Tenfield tiene contrato, y tiene derecho a igualar cualquier
oferta. Ahí se evaluará.

-Desde hace mucho que no se sabe qué es de la vida de Paco Casal. Hace
poco hubo una movida para que sea el próximo presidente de Peñarol, pero
prácticamente no hay noticias sobre su presente. ¿Pensás que se cansó del
negocio del fútbol y la televisación? ¿O sigue teniendo poder, pero lo usa de
forma más discreta?

-No, él en el tema de la televisión
está. Y como contratista, hasta 2010 se quejaban de que la mayoría de los
jugadores eran de Paco. El “Ruso” Pérez era de Paco, (Fernando) Muslera
también, el “Cebolla” Rodríguez, el “Mono” Pereira. En los 90, cuando jugaban
Alzamendi, Ruben Paz, Ruben Sosa, el “Pato” Aguilera, Francescoli, ¿jugaban
porque eran de Paco, o porque eran los mejores? ¿Tenía que jugar Peter Méndez?
Yo pregunto…  Ahora sigue con la TV, él
sigue manejando la empresa. Está todos los días ahí. Como contratista tiene
menos jugadores, porque la vida es así, ahora tiene menos.

-¿Estuvo bien destituido el Maestro Tabárez?

-Yo creo que la selección clasificaba
igual, pero no lo puedo demostrar. Pero la verdad que la llegada de Diego
Alonso hizo que Uruguay se clasifique como nunca antes en la historia, una
fecha antes. En las Eliminatorias para 2018, matemáticamente podíamos quedar
afuera en la última fecha, en ésta ya estábamos clasificados. Yo creo que llegó
un momento en que Tabárez estaba desgastado, llegó un momento que vi que “ya
está”. La reacción del os jugadores no me pareció acorde con la capacidad que
tenían, o había algo que no se estaba comunicando bien, algo pasó.

También es cierto que los rivales que
la AUF se dejó poner cambió todo. Fue una vergüenza, ese cambió de fixture fue
un papelón. Tabárez se quejó (le costó caro) y ningún dirigente se opuso. Fue
un papelón eso. A Peñarol o Nacional le hacen eso en el Campeonato Uruguayo y
cae hasta el presidente de la República. Y te digo algo más: creo que con Diego
Alonso, los jugadores no le piden la camiseta a un jugador argentino, o no lo
levantan cuando se cae. Esa es la diferencia.

-Hay teorías conspiratorias que señalan que lo sacó el gobierno, porque
Tabárez es de izquierda, y unen eso a la intervención del MEC a Villa Española.
¿Crees que este gobierno se ha metido en el fútbol?

-Claramente no. Primero, que a
Tabárez el contrato se lo firmó Pedro Bordaberry, cuando intervino el fútbol la
Conmebol y Bordaberry fue nombrado interventor. Él se lo renovó… era el momento
ideal (para no renovarle). Yo fui a Houston con la selección y la dirigía
Fabián Coito, porque Tabárez no tenía contrato. La intervención liderada por
Pedro Bordaberry tuvo todo para cambiar el técnico, y no lo cambió. Y lo de
Villa Española ya lo expliqué: se comieron el amague en el Frente Amplio,
porque los que pidieron la intervención eran tan frenteamplistas como los que
no, fue un tema interno. Cuatro ex presidentes pidieron la intervención, sumado
a hinchas, porque había cosas que no estaban claras. Y el MEC intervino Villa
Española, como intervino Fénix, y nadie dijo nada.


“A Suárez ya no lo busca el Bayern Munich, no lo busca el PSG o el Manchester City. Pero tenía suculentas ofertas de equipos importantes del mundo y él las desechó. Se puede dar el lujo, por tres meses y medio de ganar 5 millones de dólares menos”

-¿Cómo calificás la llegada de Luis Suárez a Nacional? 

-Creo que es importante, está bueno.
Era una buena idea para él tratar de jugar 14 o 15 partidos en tres meses antes
de llegar al Mundial. Su último partido entero fue en febrero, y en noviembre
empieza el Mundial. Jugar en el fútbol uruguayo, en una liga que es menos que
la inglesa, la española o la italiana, le va a permitir jugar más. Nada más que
eso. Tampoco creo que el técnico de Nacional tenga que ponerlo por lástima o
para prepararlo para la selección, el técnico de Nacional necesita salir
campeón. Y si Suárez no anda, lo va a tener que sacar. ¿Qué le importa la
selección a él? Cada uno hace su laburo. Y una cosa es lo que declaren
(Emanuel) Gigliotti y (Franco) Fagúndez, y otra cosa es la realidad. ¡Le van a
querer sacar el puesto y jugar ellos!  Y
no que juegue Suárez, que tiene la vida de sus bisnietos asegurada y ellos, que
la están remando, no van a decir: “Qué suerte que vino Suárez, así no jugamos
más”.

-Los hinchas de Peñarol la comparan con el regreso de Morena en el 81 o
la llegada de Diego Forlán a Peñarol. ¿Son situaciones comparables?

-Tienen algunos puntos de contacto,
pero no. Primero, que Peñarol pagó el doble por Morena, ya ahí es distinto.
Peñarol compró a Morena, Morena no vino porque quería a Peñarol. Morena vino
porque Peñarol le compró el pase al Valencia por 1.200.000 dólares. Acá la
gente no puso un peso para traer a Suárez, y en el caso de Morena, según el
contador (José Pedro) Damiani: “A Morena lo traemos todos, pero lo terminé
pagando yo”, o sea, la hinchada puso plata, pero fue insuficiente. Hubo una
campaña (“A Morena lo traemos todos”) como ahora está la campaña de vender
camisetas (de Suárez), pero no van a recaudar lo que hubiese costado pagar a
Suárez. Morena vino en plena vigencia, con 29 años, por eso ganó todo lo que
ganó.

Suárez ya no tiene la vigencia
mundial, no de nombre (que sí la tiene) sino deportiva. No lo busca el Bayern
Munich, no lo busca el PSG, el Manchester City, ni el Barcelona. Pero tenía
suculentas ofertas de equipos importantes del mundo y él las desechó. Se puede
dar el lujo de desecharlas, y por tres meses y medio ganar 5 millones de
dólares menos sin problema. Porque no tiene ganas de ir a Turquía, o a México.
No necesita 5 millones más, y se vino a jugar a Uruguay, eso es verdad. Pero
viene con 35 años, viene a ganar el Campeonato Uruguayo y si puede, la
Sudamericana.

Diego Forlán vino a una edad
parecida, pero en otro momento de su carrera. Ya había ido a Hong Kong, a
Japón, a países exóticos, y ya se estaba retirando. Vino, también cobró, pero a
esa altura podía tener algún año más ganando una fortuna, pero él quería jugar
en el equipo de su papá. Hay puntos de contacto, pero son casos diferentes.

-Siempre te has caracterizado por tu optimismo con la Celeste. Recuerdo
cuando prometías que jugaríamos 7 partidos en Sudáfrica 2010 y salimos cuartos.
¿Cómo ves la cosa para Qatar?

-En principio yo creía que este
Mundial iba a ser una transición, por el problema que tenemos: porque
razonablemente Suárez, Cavani, Godín, Cáceres y Muslera están más cerca del
retiro que de su apogeo. Son mucho cinco en 26. A los efectos de jugar contra Corea
o contra Ghana, que van a correr como locos, hay que estar preparados. Cuando
yo me empecé a fijar en esto hace seis meses, supuse que este Mundial no era el
ideal para Uruguay, sino el próximo. Uruguay tiene un montón de jugadores
excelentes que van a llegar al Mundial de 2026 con 25 años y los “veteranos”
van a llegar con 28 o 29, fijate que Coates tiene 32 (es el más vigente de los
veteranos), llegaría con 36. Yo creo que en el Mundial de 2026 Uruguay es
favorito. ¡Favorito, y con Valverde y Bentancur en su plenitud! Pero… por lo
que he visto últimamente, la verdad, me estoy entusiasmando, no digo que va a
ser favorito, pero Uruguay está para meterse en semifinales, y pelear. Depende
de cómo liguemos en los cruces. Pero anotá: en 2026, somos favoritos.

-¿Te animás a decir que vamos a jugar los 7 partidos y que quede
escrito?

-No, pero la vamos a pelear… y no hay
que descartar nada. El más pintado puede quedar afuera en primera fase. Va a
depender de los cruces. Pero respecto a 2026, te pongo un ejemplo: si la FIFA
dijera que todos los países tienen que armar hoy la lista de jugadores para el
Mundial de 2026, Uruguay tiene la mejor lista de jugadores.

-¿Cuál es la mayor enseñanza que te gustaría dejarle a tu hija Melina?

-No pelearse por plata.

-¿Sos feliz?

-Sí, sí, pero como todo… Soy feliz, pero ando de un lado
para otro.


Por César Bianchi

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