¿En qué mitología se ambientará el próximo God of War? 4 escenarios en los que nos gustaría ver la saga en el futuro – God of War: Ragnarok

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Si algo nos ha dejado claro la trayectoria de Santa Monica en los últimos años es que tienen un talento especial para convertir ideas muy arriesgadas en conceptos que terminan funcionando y encajando de maravilla. No hay mejor ejemplo que el cambio brutal que pegó God of War en 2018, cuando dejó atrás la mitología griega y sus excesos de hack & slash frenético, propio de otros tiempos, para renacer como una reflexiva e íntima aventura de acción en el mundo de las mitologías escandinavas; además, lo consiguieron sin olvidarse en ningún momento de sus raíces, ni del legado de sus personajes, porque las dos últimas entregas subliman precisamente todos los arcos argumentales y los temas que la franquicia venía desarrollando desde hace casi dos décadas.

Es difícil, por tanto, adivinar por dónde van a tirar ahora, pero una cosa es segura: cuesta mucho imaginarse una industria del videojuego sin God of War, así que te dejamos con una selección de mitologías y ambientaciones en las que podríamos ver a Kratos y a Atreus en un futuro no demasiado lejano tras lo vivido en God of War Ragnarok. ¡Y sin spoilers!

Mitología Egipcia

Empezamos con la opción más evidente y quizás una de las más lógicas. De todas las mitologías que todavía tienen disponibles los chicos de Santa Monica, la egipcia es, con diferencia, la más famosa. Además, cumple con todos los requisitos que buscamos: hay una cantidad astronómica de dioses, está marcada por un trasfondo muy místico y trascendental y, por si eso fuera poco, encima tiene historias súper macabras. Una de las más importantes, en el sentido de que es fundamental para entender las creencias de la época, tiene que ver con la muerte y resurrección de Osiris, que es traicionado y despedazado por su propio hermano, Set, y luego revivido por Isis, su hermana y esposa (sí), con el único objetivo de engendrar a un nuevo dios regente. Ese es el origen de Horus, otra de las figuras clave de la mitología egipcia… Y un símbolo habitual de las pirámides.


Assassin’s Creed: Origins.

Endogamias divinas al margen, hay material más desconocido que sería bestial ver en God of War: por ejemplo, Jonsu, el dios de la luna, comía corazones humanos e incluso tenía impulsos caníbales con su propia especie, mientras que Anubis, el patrón de los muertos y las necrópolis, exigía siempre una parte del cuerpo de aquellos a los que ayudaba. También hay cosas indescriptibles que medio recuerdan a Lovecraft, como Ammit, un ser que devoraba el alma de los espíritus indignos, así como incontables guerras y matanzas que ponen los pelos de gallina. Entre estas últimas, destaca el eterno enfrentamiento entre Ra, el dios del sol, y Apep, una serpiente gigantesca que simbolizaba la maldad y el caos… ¿Te suena? Es como Jormungandr pero con muchísima más mala leche. También anda por ahí Montu, el dios de la guerra, aunque no es precisamente el más prominente del panteón egipcio.

La mitología egipcia se basa en dos aspectos esenciales para la franquicia: la familia y el inframundo

Sin embargo, lo mejor de la mitología egipcia es que se basa en dos aspectos esenciales que resonarían de maravilla con la franquicia: la familia y el inframundo. En lo relativo al primero, hay que tener en cuenta que las deidades se agrupaban en matrimonios con sus respectivos descendientes, de manera que se desarrolla la idea del ciclo y se acerca a la relación paternofilial de Kratos y Atreus. En cuanto al segundo, al igual que en la mitología griega (el Hades) y en la germánica (Helheim), en Egipto se hablaba de la existencia de un inframundo muy distintivo, donde los espíritus habían de pasar pruebas y juicios terribles de cara a entrar en el paraíso. Ya no es solo que haya multitud de textos y fuentes que permitan la reinterpretación de las leyendas, algo que le encanta al estudio californiano, sino que la atmósfera es impagable: mares de dunas infinitas, templos y ruinas enterrados en el desierto, el Nilo, bazares desconocidos bajo una noche estrellada, un más allá lóbrego como pocos… Sería un puntazo.

Mitologías precolombinas

Sé que hay que hacer un buen salto de fe y superar el océano Atlántico, pero imagínate a Kratos liándose a guantazos con Quetzalcoatl (o Kukulkán, en la mitología maya) en la cima de una pirámide estilo Chichén Itzá, con un eclipse en los cielos y el murmullo rítmico de miles de voces pidiendo un sacrificio de sangre… Evidentemente, la idea se vende sola, ya que el cambio de atmósfera de los gélidos páramos de Midgard a las selvas americanas sería todavía más drástico que el de Grecia a Escandinavia. De igual manera, hay dosis increíbles de violencia y exuberancia aguardando a Kratos en el Nuevo Mundo, sobre todo en todo lo relativo a Huitzilopochtli, el dios azteca de la guerra y protagonista de multitud de escabrosos relatos: mató a su hermana y a sus 400 hermanos con una serpiente convertida en espada, le regaló la piel de una princesa a su sacerdotisa, le arrancó el corazón a su sobrino… Siempre saludaba, vaya.

Shadow of the Tomb Raider.

Shadow of the Tomb Raider.

De todas formas, a pesar de que las mitologías precolombinas son especialmente conocidas por sus macabros excesos, también son escenario de episodios irrepetibles en las creencias humanas. Hablo de cosas como el sacrificio voluntario de un dios arrojándose a las llamas para convertirse en el sol de una realidad nueva (buenas tardes, Miyazaki), o de las almas de los guerreros surcando el firmamento durante cuatro años para luego renacer como colibríes. La idea de la resurrección era central para estos pueblos; se llega a hablar de sucesivos finales y renacimientos del mundo, siempre en busca de corregir los errores del pasado, motivo que más o menos conecta con el Ragnarök de las mitologías germánicas. Hay mucha magia, mucha sangre y mucha belleza esperando a Kratos y a Atreus en Centroamérica, eso por descontado.

Mitología hindú

Hay mucha magia, mucha sangre y mucha belleza esperando a Kratos y a Atreus en Centroamérica

La mitología hindú sería una opción interesantísima porque, al contrario de lo que mucha gente piensa, no está del todo claro si es un sistema monoteísta, politeísta o henoteísta (se reconoce la existencia de muchos dioses, pero solo se adora a uno); normalmente se dice que tiene más de trescientos millones de dioses, pero en realidad son manifestaciones de una misma entidad, Brahman, una divinidad súper abstracta. De ahí sale la trinidad hunduísta, con Brahma, el creador, Vishnú, el preservador, y Shiva, el destructor, pero luego la cosa se complica que no veas. Para que te hagas una idea, el poema épico-mitológico más importante del mundo hinduísta es el segundo poema más largo de la historia, y tiene una extensión superior a cuatro veces la de la Biblia. Casi nada.

Uncharted: The Lost Legacy.

Uncharted: El legado perdido

¿Qué atractivos ofrece para un God of War? La imaginación, en esencia, porque en la mitología hindú todo es posible. El universo como un sueño de Vishnú, Shiva destruyendo la realidad para volver a crearla, guerras infinitas o Rama descubriendo su divinidad a través de un exilio de catorce años son algunos de los episodios más interesantes. Tampoco podemos obviar el potencial artístico de la India; es más, hace poco hablaba con mi compañero Alberto Pastor sobre cómo podríamos ver una especie de El Legado Perdido adaptado a la franquicia de Kratos y de lo fácil que sería perderse por sus templos dorados, su grandilocuencia y sus paisajes prohibidos. Queda un poco lejos y habría que adaptar un montón de cosas, pero definitivamente hay mucho que rascar en el subcontinente indio.

Mitología celta y otras ideas

Las creencias celtas eran preciosas, y además tienen un toque trágico, tanto dentro como fuera de los mitos. ¿A qué se debe esto? A que la mayor parte de las leyendas no sobrevivieron a la conquista romana. Aún así, la fuerza de su animismo, sus druidas, y el misterio que rodea a todos sus dioses son motivos más que suficientes para soñar. Dagda es, a priori, la figura central del panteón, una especie de Odín pero mucho más simpático y apegado a la naturaleza. No obstante, la más interesante es Morrigan, la diosa celta de la muerte, el destino y la guerra, cuya representación normalmente consiste en un cuervo que presagia catástrofes y batallas que están por venir.

Ambientar el próximo God of War en la mitología celta sería especialmente llamativo

Ambientar el próximo God of War en la mitología celta sería especialmente llamativo no solo por su proximidad geográfica dentro de Europa y sus bosques neblinosos, sino porque Mimir, uno de los personajes secundarios más importantes de la entrega de 2018 y de Ragnarök, viene justamente de ahí. El principal inconveniente es lo que te comentaba antes: quizás no hay tanto material como para que Santa Monica se sienta plenamente cómoda reinterpretando su particular cosmogonía. Tampoco termina de ayudar su excesiva similitud con el mundo nórdico, pero la opción siempre estará ahí… En cambio, dudo que veamos a Kratos en Japón, China o Roma a corto plazo; las dos primeras son demasiado “intangibles”, mientras que la romana tiene un panteón demasiado parecido al de Zeus y compañía.

Todavía nos queda hablar de la cuestión del protagonismo, pero vamos a dejarlo para otra ocasión; ahora queremos saber tu opinión. ¿Qué mitología escogerías para el próximo God of War? ¿Nos hemos dejado alguna que pueda encajar bien con la franquicia? ¡Te leemos!

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