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Cómo hicieron para ser parte del exclusivo club de los mil millones de dólares en la Argentina

Todo comenzó con un trabajo práctico para la facultad. En 2007, Santiago Sosa estaba cursando cuarto año de la carrera de Ingeniería Informática en el ITBA cuando le tocó hacer una práctica laboral en una empresa.

“En ese momento, lo más común era hacer una pasantía en una compañía grande, pero con mi grupo de amigos nos preguntamos: ‘¿Y si en vez de ir a una empresa la fundamos nosotros?’ Le pedimos permiso a la profesora y nos dijo que sí. Así se nos ocurrió crear un negocio virtual para que las personas pudieran comprar por Internet sin salir de casa”, recordó.

Aunque lograron una buena nota en esa materia, aquel primer intento no salió nada bien. De todos modos, decidieron seguir intentando.

Hoy, Santiago Sosa es el CEO de Tiendanube, una de las doce empresas argentinas “unicornio”, junto con Mercado Libre, Globant, OLX, Despegar, Auth0, Vercel, Aleph,Mural, Bitfarms, Ualá y Technisys.


Tiendanube. Santiago Sosa es CEO de esta plataforma de e-commerce que funciona desde 2015. Hoy se cotiza en 3.100 millones de dólares. Foto: Fernando de la Orden.

Todas reciben este exclusivo mote por haber alcanzado (y superado) un valor de mil millones de dólares en menos de diez años.

Muchos creen que ellas pueden marcar el futuro del país, generando empleos de calidad y muy bien pagos para miles de argentinos y argentinas.

Ni magia ni mito

En el mundo de los negocios ser un unicornio tiene poco de mágico y nada de mitológico. Es el nombre que eligió, en un artículo de 2013, la estadounidense Aileen Lee, fundadora del fondo de inversión Cowboy Ventures, para nombrar a las startups que rompían algunos de los cánones establecidos para las empresas.

En su consideración primó la idea del éxito veloz: lograr valer mucho en muy pocos años.

“Cuando me puse a escribir, quise encontrar una manera de hablar de lo que en ese momento era una rareza, porque por entonces sólo el 0,7% de las compañías podían valer tanto para sus inversores en tan poco tiempo. Pensé en nombres como Mega Hit o Home Run, como en el béisbol, pero nada me convencía. De repente se me apareció la palabra unicornio y me gustó: lograba transmitir cierta rareza y una alquimia especial”, recordó hace algún tiempo.

Por eso, cuando Sosa y sus amigos comenzaron a pensar en qué había fallado su trabajo práctico nadie hablaba de unicornios, un mote del que hoy se enorgullecen: “Imaginar un marketplace en 2007 era una locura, porque la penetración del comercio electrónico en América Latina en ese entonces era menor al 1%. ¡La gente tenía terror de dejar los datos de su tarjeta en una web!”.

“Pero nos dimos cuenta de que en un futuro cercano los comerciantes no iban a querer aprender a hacer su propio sitio de Internet, sino que querrían personalizar sus marcas y tener control sobre cómo vincularse con los clientes –agrega Sosa–. Así nació Tiendanube, que hoy tiene 12 años y la misión de reducir las barreras para emprender en toda Latinoamérica, asegurando que cualquier negocio pueda vender en el mundo digital.”

El despegue

Otro unicornio argentino nació en las aulas, pero lo hizo mucho antes. A fines de la década de los ‘90, cuando comenzaba a subir la fiebre en la burbuja de “las punto com”, Roberto Souvirón estaba cursando una maestría en los Estados Unidos y se preguntó qué bien o servicio podría venderse de manera más sencilla por Internet.

En una visita a su familia en Buenos Aires, perdió más de una hora en una agencia de viajes intentando adquirir sin éxito un pasaje de avión, por lo que regresó ofuscado a la casa de sus padres y logró hacer la compra en sólo unos minutos desde una computadora y con una conexión dial-up.

Eso lo convenció de que habría muchas más personas dispuestas a sacar sus vuelos sin necesidad de ir a un local físico y así nació Despegar, que pronto fue creciendo en otros países de la región, sumó paquetes turísticos, una app pionera en 2012 y que hoy tiene 18 millones de clientes con ofertas de 270 aerolíneas y más de 690 mil opciones de alojamiento.

“Nos enorgullece ser uno de los unicornios argentinos porque nos vuelve parte del grupo de empresas nacionales que están creciendo de forma exponencial y que apuestan por el país”, le contó a Viva Paula Cristi, gerente general de Despegar para Argentina y Uruguay.

Despegar. Paula Cristi es la gerente general de la compañía argentina de turismo que nació en 1999. La pandemia la bajó por un rato del podio unicornio, pero gracias al PreViaje  comenzó su repunte. Foto: Fernando de la Orden.

Despegar. Paula Cristi es la gerente general de la compañía argentina de turismo que nació en 1999. La pandemia la bajó por un rato del podio unicornio, pero gracias al PreViaje comenzó su repunte. Foto: Fernando de la Orden.

Luego de meses muy complicados para la industria del turismo por la pandemia, este unicornio demostró su resiliencia y es incluso más rentable que en 2019, último año prepandémico, con más de 3.800 empleados.

Y mientras Souvirón se ponía ansioso esperando que lo atendieran en aquella agencia de turismo en el lejano 1999, a poca distancia de allí cuatro emprendedores comenzaban en la cochera de un edificio del barrio porteño de Saavedra una pequeña empresa.

La bautizaron Mercado Libre y entre ellos estaban Marcos Galperín y Juan Martín de la Serna. En aquellos años, quién iba a pensar que la startup crecería tanto: el año pasado generó ingresos por más de 7.000 millones de dólares.

Duro comienzo

El espacio original era una oficina diminuta improvisada en un subsuelo. No tenía ventanas y estaba llena de cables y computadoras. Era parte de una propiedad de la familia de Galperín, dueños por ese entonces de la curtiembre Sadesa.

Por si fuera poco, la puerta del lugar daba al estacionamiento y, como no tenía baño, cuando sentían “la necesidad” tenían que ir al de un café de la zona.

La compañía había nacido como un sitio de subastas y quienes querían vender llevaban hasta allí sus productos, en donde les tomaban fotos que cargaban en un diskette y luego subían con dificultad a los servidores.

“Por aquellos años, todos hacíamos un poco de todo hasta que nos organizamos más como una empresa tradicional. Al comienzo el panorama era muy distinto, pero vivíamos el mismo espíritu de desafíos y oportunidades que hoy. Yo estoy cumpliendo 23 años en la compañía y te puedo decir que cambió mucho, pero en otros sentidos también cambió poco”, asegura De la Serna.

Mercado libre.  Fue fundada en 1999 por cuatro emprendedores, entre ellos Juan Martín de la Serna. Empezaron operando en una cochera sin baño. El año pasado tuvo ingresos por 7 mil millones de dólares. Foto: Fernando de la Orden.

Mercado libre. Fue fundada en 1999 por cuatro emprendedores, entre ellos Juan Martín de la Serna. Empezaron operando en una cochera sin baño. El año pasado tuvo ingresos por 7 mil millones de dólares. Foto: Fernando de la Orden.

Mercado Libre fue el primer unicornio argentino y es, sin dudas, el más conocido del selecto grupo, pero para el actual presidente de la empresa en la Argentina, la clave es no dejarse seducir por títulos engañosos: “Ser unicornio no te cambia el día a día ni te quita el sueño. Se trata de escalas que te pone la industria, pero que son dinámicas, mutan. Es como si un día te dan el status dorado en un programa de viajero frecuente después de hacer 10 vuelos. Pero estás en la misma categoría de alguien que realiza 35 vuelos. Es algo relevante, okey, pero también lo tenés que poner en perspectiva.”

Lo mismo cree Matías Woloski, fundador de Auth0, una empresa dedicada a la autenticación digital y uno de los unicornios argentinos más jóvenes: “No voy a negar que cuando llegás a esta instancia se te vuelve algo significativo, porque es un paso importante en tu historia. Pero, al final, es un paso más. Las compañías van creciendo y tienen momentos. Para mí, ser unicornio es un momento, pero ya estamos pensando en otros. Digamos que te valida frente a los demás indicando que estás en una trayectoria, pero nunca es una meta que, cuando la alcanzás, determina lo que vas a hacer”.

Auth0. Cofundó esta empresa de seguridad informática en 2013. Fue vendida a Okta, otra empresa similar de Estados Unidos, por 6.500 millones de dólares. Ahora ambas operan juntas como si se tratara de una sola. Foto: Fernando de la Orden.

Auth0. Cofundó esta empresa de seguridad informática en 2013. Fue vendida a Okta, otra empresa similar de Estados Unidos, por 6.500 millones de dólares. Ahora ambas operan juntas como si se tratara de una sola. Foto: Fernando de la Orden.

A diferencia de Mercado Libre, Despegar o Tiendanube, Auth0 es parte de la nueva generación de unicornios que no necesariamente son conocidos por el público en general, a pesar de que sus productos son muy usados.

Woloski admite que esto es un desafío, incluso para su madre cuando ella tiene que explicar de qué trabaja su hijo. “Nosotros somos un producto de infraestructura. Es como la electricidad: uno ve un enchufe por ahí, otro por allá, pero no todas las personas saben lo que hay detrás. Con Auth0 validamos identidades digitalmente, autenticamos usuarios, pero al usar nuestra cuenta de Google, para la gente puede pasar inadvertido.”

Julia Bearzi, directora ejecutiva de Endeavor Argentina (seleccionan a otros emprendedores y los apoyan estratégicamente), entiende que la aparición de unicornios en nuestro país es algo celebrable: “Una empresa de estas características tiene un efecto multiplicador en el ecosistema donde opera. Y es de vital importancia en nuestro país, porque los unicornios generan trabajo, innovación y riqueza. Aquí lo importante no son los mil millones de dólares que valen en el mercado sino el hito en términos de poder de influencia y de transformación, no sólo en el país sino en toda la región. Pensemos en los empleos que generan, por ejemplo, Mercado Libre, Globant o Ualá.”

El banco para la abuela

Nicolás Kaplun –quien supervisa todos los aspectos de las operaciones en América Latina de Globant, empresa de software de información, hoy con sede en Luxemburgo– comparte la visión de que estas empresas tienen un rol futuro: “Cada unicornio es único y, en el caso de Globant, está parado en una intersección mágica, la del espíritu de los emprendedores con todo el potencial de ser una gran empresa multinacional. Nosotros trabajamos para revolucionar los espacios en donde estamos y sabemos que sólo lo podemos hacer con personas que tengan el talento para ‘jugar en las grandes ligas’. Quizás en una multinacional de corte más tradicional haya estructuras más rígidas y techos más bajos”.

Globant. Esta compañía argentina que ofrece servicios de tecnología ya llegó a Europa y logró valuarse en 1. 297 millones de dólares durante 2021. Kaplun es su director regional actual. Foto: Fernando de la Orden.

Globant. Esta compañía argentina que ofrece servicios de tecnología ya llegó a Europa y logró valuarse en 1. 297 millones de dólares durante 2021. Kaplun es su director regional actual. Foto: Fernando de la Orden.

Y es que, además de su valuación, las empresas unicornio se caracterizan por la centralidad de su uso de la tecnología y porque están ligados a valores como la innovación y la inclusión.

Esos son dos de los pilares de Ualá, el décimo unicornio de nuestro país y el primero enfocado en la inclusión financiera.

Todo comenzó cuando el historiador Pierpaolo Barbieri vio una fila de jubilados esperando para cobrar sus haberes en un banco del microcentro porteño.

“El capitalismo es competencia, no monopolios. Hacer mercados más libres y abiertos potencia la creatividad.”

Pierpaolo Barbieri, de Ualá.

Recordando a su propia abuela, decidió pensar una solución para que la tecnología facilitase el acceso a servicios financieros y así creó una empresa fintech, que tiene como norte la inclusión de personas que no están bancarizadas o que buscan una experiencia más personal y práctica que la que ofrece un banco tradicional.

“Nosotros pasamos de ser 20 personas en unas oficinas comunes en Belgrano, en septiembre de 2017, a tener 100 mil clientes en menos de un año. Y ese interés convocó a más inversores que nos permitieron volvernos un unicornio y ver nuestro logo en una pantalla de la esquina de Times Square (Nueva York). Son momentos con los que uno quizá ni siquiera sueña, pero que cuando llegan nos permiten imaginar que aún se puede hacer mucho más. En Ualá tenemos un equipo increíble con personas que vienen del mundo de las finanzas y de la tecnología, y que tienen como meta darles más opciones a las personas y permitirles que tengan mejores herramientas para que cumplan sus sueños”, explica Martín Bellocq, de Ualá.

Barbieri, fundador y CEO de la compañía, explica: “Ser unicornio para nosotros no importa. Lo que importa es cumplir nuestra misión: traer los servicios financieros al Siglo XXI. Para eso hay que lograr atraer, retener y potenciar al mejor equipo de profesionales”.

La empresa está en plena fase de expansión y logró pisar fuerte en México y Colombia, incluso en plena pandemia. Y es que no parece haber obstáculos a la hora de crecer por parte de estos nuevos unicornios, como sucede con otras empresas locales, como la plataforma Mural; o Vercel, que desarrolla software, o Bitfarms, una minera de bitcoin que funciona en Canadá, pero que fue fundada por dos argentinos.

Los nuevos unicornios, además, también quieren aprender de quienes abrieron el camino. Woloski, por ejemplo, sabe que el recorrido es largo y que no se puede hacer a solas: “Para muchos de nosotros, Mercado Libre es el ejemplo de cómo poder escalar un éxito en todo el continente desde la Argentina. Y lo hizo en un momento histórico muy diferente al actual. Hoy en día esos volúmenes tardan menos en generarse, pero necesitan de un acompañamiento de políticas de largo plazo, quizá como lograron Estonia o Chile.”

Barbieri, de Ualá, opina que las crisis coyunturales “siempre dan excusas”, pero agrega: “Nosotros queremos que cada persona en América Latina tenga acceso a pagar, cobrar, ahorrar y tomar crédito. Fácil y transparente. Creo firmemente que el futuro de la región no es sólo la exportación de materia prima, sino la exportación de servicios digitales al mundo. Fuimos un gran semillero de empresas de internet al inicio de esta revolución: Patagon, Globant, Mercado Libre. Eso nos da grandes equipos sobre los cuales construir el futuro. Hay mercado y talento como para generar un círculo virtuoso de inversores y crecimiento. La clave es potenciar el ecosistema. Y para eso nos tenemos que acordar que el capitalismo es competencia, no monopolios. Hacer mercados más libres y abiertos potencia la creatividad. Los monopolios atrofian.”

Por lo tanto, tal vez sean los unicornios una de las maneras de crear riqueza y empleo para una Argentina que tenga a la industria del conocimiento como su prioridad. Pero eso requiere políticas de Estado y consensos que aún necesitan tiempo para consolidarse en el marco de una coyuntura económica difícil en el contexto internacional, y sin embargo mucho más difícil en el frente interno.

“Ser unicornio no te cambia el día a día, ni te quita el sueño. se trata de escalas que te pone la industria, pero que mutan.”

Juan Martín de la Serna, Mercado Libre.

“Como argentinos nos tenemos que sentir orgullosos de todos estos emprendedores tan talentosos que lograron formar equipos, porque no existe ningún caso en el mundo de un unicornio unipersonal: siempre todo depende del talento de muchos, del esfuerzo de cientos de personas que intentan brindar soluciones a distintos problemas”, puntualiza Bearzi.

Para la ejecutiva, que trabaja desde Endeavor con los unicornios y con las empresas que hoy ansían serlo, no es casual que un país como el nuestro albergue tantas compañías exitosas: “Los tres primeros unicornios argentinos se gestaron y crecieron a la sombra de la crisis de 2001. Esto demuestra que, más allá de la coyuntura, cuando hay talento y determinación es posible crear soluciones que no sólo impacten en el mercado local, que siempre ha sido muy chico, sino también a escala global”.

Y advierte que la tecnología no es suficiente: “Hoy no hay empresa en el mundo que pueda decir que trabaja sin tecnología, porque eso te habilita a hacer cosas que antes eran imposibles. Pero a eso le hace falta talento y garra. Emprender en la Argentina es como ser protagonista de una película de acción: todo es riesgo, todo es adrenalina. Pero el final siempre es feliz, lo que está buenísimo y no tenemos que perderlo de vista detrás de los millones de una valoración de mercado. La Argentina es tierra fértil para los unicornios y eso no se va a detener con ninguna crisis”. 

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