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Gallardo trabajando: el famoso Nivel Plate


Si Gallardo busca una reinvención, una restitución de los estándares de su ciclo, tendá que atender entonces un factor que hasta aquí ha complicado el intento de estabilización de River en el semestre: las diferencias de nivel físico que han tenido repercusión en lo deportivo. Una diferencia que tuvo consecuencias directas en los resultados que urgen ser aliviados justo en las vísperas de un clásico.

El “tengo que poner en la mejor forma posible a los futbolistas que llegaron y lograr que los que ya estaban encuentren su mejor forma” que pronunció Gallardo hace unos días es la más grande de su mamushka de desafíos: necesita lograr que la nivelación óptima que logró con Palavecino o Simón se contagie a otros casos.


El dolor de River post Sarmiento (Marcelo Carroll).

Aunque con las dificultades que conlleva la urgencia: los zigzagueos -por ejemplo- llevaron a Borja a jugar los 90’ frente a Sarmiento incluso cuando el cuerpo técnico lo entendía como un riesgo. Porque el colombiano llevaba más de un mes sin completar un partido y porque además se encuentra transitando el mismo proceso de adaptación que un Rodrigo Aliendro que ha reconocido que el ritmo de juego -y de entrenamientos- de River lo deja agotado, exhausto, incluso “ahogado”.

El caso del ex Colón está alineado con el de MAB: también por la falta de respuestas el DT lo debió incluir sin que aún se hubiera aclimatado. Y aunque por talento no desentonó frente a Barracas o Gimnasia, el cambio de ritmo le terminaría pasando factura en cancha. No sería extraño que de persistir las fluctuaciones de rendimiento, otro refuerzo como Solari también deba saltar a la cancha para brindar respuestas. Y que el proceso de inclusión apresurada lo termine desgastando.

Ahí está la gran complejidad de esta nueva reedición: Gallardo necesita que el equipo adquiera las características básicas de su sello, pero para estabilizar lo futbolístico antes necesita tener a sus veinticinco o veintiséis futbolistas con el mismo vigor. Y todo en plena competencia. Es por ello que el cuerpo técnico busca capitalizar al máximo la posibilidad de entrenar con la semana completa. Eso ha permitido intensificar globalmente los trabajos, beneficiando específicamente a los rezagados.

Ahora bien: la coyuntura general se compone de diferentes subconjuntos. No son iguales los casos de Borja, Aliendro o Solari que los de De la Cruz, Quintero, Martínez o Díaz. “El año y el calendario comprimido nos puso a todos en la misma bolsa, sin descanso y sin una preparación acorde a cómo queremos jugar”, decía hace unos días el deté refiriéndose a uno de los inconvenientes que explican el contexto macro.

Un problema de calendario

Los refuerzos en el River Camp (foto River).

Los refuerzos en el River Camp (foto River).

Aunque es cierto que los 27 equipos de Primera se rigen por el mismo almanaque competitivo y que muchos apuraron su rearmado procurando tonificarse antes del reinicio de la competencia, también es real que River empezó su segundo cuatrimestre de 2022 con cuatro futbolistas titulares afectados a distintos compromisos de selecciones: Paulo Díaz, David Martínez y Nicolás de la Cruz. Y que dos de ellos debieron recomponerse luego del difícil jet-lag post gira por Asia y Medio Oriente, con consecuencias directas en la serie frente a Vélez.

El Negro, por caso, cometió dos errores en la jugada que derivó en el penal que Janson transformó en gol de eliminación y el chileno acabó desgastándose: debió parar a causa de una sinovitis de cadera.

En esa lína quizás De la Cruz y Quintero tengan como punto de contacto la expectativa que generan por su potencial pero que no han validado. Nico, posiblemente afectado por la indefinición sobre su futuro, sufre vaivenes de performance. Y el colombiano deberá darle constancia a esos picos de creatividad que mostró en el ST ante Sarmiento, mientras continúa pagando en el juego los dos años en la poco exigente liga china.

Pero la revancha no está lejos: ante un Independiente que asoma como un (nuevo) escenario ideal de relanzamiento para que el año -al que le quedan de máxima 20 partidos contando CA- no quede tan largo.

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