Un aliado de Venezuela, Cuba y Nicaragua tendrá la presidencia pro tempore de la CELAC

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Se trata de Ralph Gonsalves, primer ministro del estado caribeño San Vicente y las Granadinas. En el Caribe, al granadino lo llaman “Pequeño Castro”.

La Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) tiene ahora, tras su cumbre de mandatarios en Buenos Aires, un presidente que habla inglés, Ralph Gonsalves, primer ministro del estado insular caribeño San Vicente y las Granadinas, producto de intrincada y lejana negociación y que pone ciertas distancias con el Cono Sur del Continente.

Gonsalves, además de ejercer como premier, tiene asignadas las carteras de Relaciones Exteriores, Seguridad Nacional, Asuntos Legales e Información. Casi la suma total del poder, algo que puede ser considerado lógico en un país de 100 mil habitantes.

En conferencia de prensa, aseguró que “el tamaño no importa” y que su país tiene la “capacidad” y el “liderazgo necesario” para asumir la presidencia pro témpore de la CELAC en un momento tan complicado para la región.

Pero lo que más llama la atención en su currículum, donde sobresalen varios títulos académicos, son sus cercanas relaciones con los más objetados presidentes de los miembros de la Celac: Nicolás Maduro (Venezuela), Daniel Ortega (Nicaragua) y Miguel Díaz-Canel (Cuba).

En el Caribe, al granadino lo llaman “Pequeño Castro” (en referencia a Fidel) y su elección en el bloque tuvo fuertes oposiciones, pero Argentina lo respaldó fuerte. Es que debía ese gesto desde la elección de Alberto Fernández a la presidencia pro témpore, admiten fuentes diplomáticas citadas por la agencia ANSA.

Cuando Fernández llegó al poder, aspiraba a la secretaría general de la Organización de Estados Americanos (OEA) o la dirección del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Finalmente, terminó conformándose con la CELAC, un foro descolorido por las presencias de Nicaragua, Venezuela y Cuba, que desatan férreas objeciones en el Hemisferio Norte.




Argentina realizó un fuerte respaldo para que San Vicente y las Granadinas se quede con al presidencia pro tempore de la CELAC. Foto AP /Gustavo Garello

El mandatario brasileño Jair Bolsonaro sepultó a la CELAC, que cobró una nueva vida estos días con la presencia de Lula da Silva en la cumbre de Buenos Aires (ovacionado hoy con un aplauso por ese “regreso”), pero tanto en Brasilia como en la capital argentina este foro no parece ser prioridad para los próximos almanaques.

De hecho, en la declaración de Lula y Fernández tras la cumbre bilateral se lee en el artículo 67 “el compromiso de comenzar un proceso de diálogo a nivel presidencial con los países de la región hacia el relanzamiento de la Unión de Naciones del Sur (Unasur)” e instruyeron a sus cancilleres “a realizarlo a su nivel tomando las acciones necesarias”.

Ese organismo surgió en 2008 y comenzó a funcionar en 2011. Su gran impulsor fue el desaparecido líder venezolano Hugo Chávez, acompañado por fuerte respaldo de Lula, el fallecido argentino Néstor Kirchner, el ecuatoriano Rafael Correa y el boliviano evo Morales.

Empero, en abril de 2018 -al influjo de un giro de signo ideológico y la presencia de gobiernos nacionales de centro derecha- Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Paraguay y Perú decidieron suspender su participación en el organismo por tiempo indefinido. Actualmente los únicos miembros de la organización son Bolivia, Guyana, Surinam y Venezuela.

Alberto Fernández recibe a Ralph Gonsalves en la apertura del foro de la CELAC en Buenos Aires. Foto Luis Robayo / AFP


Alberto Fernández recibe a Ralph Gonsalves en la apertura del foro de la CELAC en Buenos Aires. Foto Luis Robayo / AFP

Así, Unasur está virtualmente desintegrado, pero Lula es quien más busca resucitarlo. Y Fernández lo apoya. Eso implica, que la CELAC saldría del foco de Sudamérica. Muchos analistas se peguntan, incluso, si hay espacio para esos dos foros funcionando al mismo tiempo. La respuesta parece obvia.

La llegada de un líder caribeño parece una señal de eso, pero también se gestó tras la ardua negociación para que Fernández se convirtiera en presidente de ese bloque, que -aunque todos eviten decirlo- fue pensado como contra-foro de la Organización de Estados Americanos (OEA), fuertemente influenciada por Washington. Un caballo de batalla que enarbola nuevamente Gonsalves.

Daniel Ortega, el objetado presidente de Nicaragua, fue quien más reparos puso a Fernández en su momento y, para que se aceptara la presidencia del argentino, México medió y la condición fue que en el siguiente período llegara al poder el premier insular. Ese acuerdo dejó tranquilo a Ortega, que ahora aplaude al designado junto a Caracas y La Habana

El granadino suma su quinto mandato consecutivo al frente de su país, tras imponerse en las elecciones de 2005, 2010, 2015 y 2020. Otro dato que lo define.

Con información de ANSA

DB

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