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lo que dijo, lo que calló y lo que falta

A juzgar por las primeras reacciones, el debut de Sergio Massa en el ministerio de Economía dejó cierto “gusto a poco” entre los analistas, que se habían generado expectativas sobre un “paquete” de estilo clásico, con medidas bien detalladas, y se encontraron con un listado de postulados generales sobre disciplina fiscal e incentivo a la exportación.

Claro que la opinión que más le importa al flamante ministro es la que den los mercados en su apertura, luego de un incipiente nerviosismo demostrado en los últimos días. A la calma que había provocado su designación -reflejada en una abrupta caída del dólar paralelo- le siguió una reversión de la tendencia, con el blue otra vez en el entorno de los $300 y bonos soberanos perdiendo valor a contramano de las subas en el resto de la región.

Pero, sobre todo, el recordatorio sobre la gravedad de la situación la volvió a dar la caja del Banco Central, que en la jornada de asunción de Massa tuvo que desprenderse de u$s150 millones, con lo cual ya lleva perdidos más de u$s400 millones en apenas tres días de agosto.

No fue de extrañar, en consecuencia, que Massa intentara llevar tranquilidad respecto de que tratará de inyectar divisas para fortalecer la posición de reservas. Sin embargo, la falta de precisiones dejó flotando la sensación de que todavía es un tema que está en negociación.

La siguiente es una síntesis de lo que Massa dijo, lo que calló, lo que insinuó y lo que dejó en suspenso.

Tipo de cambio

El nuevo ministro dejó en claro que “devaluación” sigue siendo mala palabra para el Gobierno. Ratificó el discurso oficial en el sentido de que supone una baja en los ingresos y una transferencia de recursos de una parte de la sociedad a una minoría que se beneficiará.

En ese sentido, continúa la línea de Silvina Batakis, quien había declarado que se sentía “cómoda” con el tipo de cambio actual. Esto también hace suponer que no se cumplirá el compromiso asumido con el FMI -o, al menos, que no se lo hará de golpe- de mantener el tipo de cambio de diciembre de 2021, que supondría hoy un dólar oficial de $146.

En lo que va del año, la inflación acumulada es de 45% contra un dólar que evolucionó un 28%, lo cual acentúa un retraso cambiario que está generando reclamos. Massa no dijo que se pensara corregir ese desfasaje con una aceleración de la tasa devaluatoria.

Massa ratificó que se fijó como prioridad el refuerzo de las reservas del BCRA, para lo cual buscará una inyección de u$s7.000 millones más un préstamo “repo”

Exportación agrícola

El tema sobre el que más se especuló en los últimos días, el de la liquidación de la soja por  u$s16.000 millones que están guardados en silobolsas, no terminó de quedar aclarado. Massa dijo que se llegará a un acuerdo para que ingresen “por adelantado” u$s5.000 millones.

Dio a entender que habrá incentivos, pero no dejó en claro si se hará mediante un desdoblamiento cambiario o por un alivio fiscal. En todo caso, dio a entender que sigue vigente la resolución del Banco Central para reconocer el tipo de cambio MEP al 30% de la exportación, y dijo que esa medida incluso se extendería más allá de agosto.

Cuando los periodistas le pidieron precisiones, dijo que se estaba conversando con los sectores involucrados, lo cual dejó la duda sobre qué tan firme será el compromiso del campo sobre esa liquidación.

Refuerzo de las reservas del BCRA

En todo caso, la cifra anunciada por Massa no es tan impactante cuando se la mira “con lupa”. La realidad es que un ingreso de u$s5.000 millones por exportación agrícola no es un número tan grande para esta época del año. Es, aproximadamente, lo mismo que se había liquidado el año pasado entre agosto y septiembre.

Sí es cierto que implicaría una mejora respecto del pobre nivel de ventas de junio, pero también debe recordarse que en mayo pasado se registró un récord de u$s4.200 millones en un mes. En otras palabras, que el campo apure en u$s5.000 millones la liquidación implicará un oxígeno de corto plazo pero está lejos de resolver la acuciante situación de las reservas del Central.

En cuanto al resto de los refuerzos, Massa aludió al ingreso de unos u$s2.000 millones de organismos internacionales, como el BID y la CAF, que ya estaban en proceso de aprobación.

El anuncio realmente novedoso fue el de un préstamo “repo” con bancos de inversión y fondos soberanos, lo cual implicaría retomar el endeudamiento externo. No habló de montos ni de tasas, pero trascendió que hubo ofertas por u$s3.000 millones.

El control a las importaciones se acentuará con un régimen de control sobre maniobras de sobrefacturación que, según Massa, se extendió a gran escala

El control a las importaciones se acentuará con un régimen de control sobre maniobras de sobrefacturación que, según Massa, se extendió a gran escala

Control de importaciones

La realidad es que la parte más fuerte del refuerzo de las reservas no pareció estar basada en el incentivo a la exportación sino más bien en el control a las importaciones. En junio hubo compras récord por u$s8.547 millones, y las primeras estimaciones es que en julio se ubicaría en torno de u$s8.100 millones. Son números que preocupan al Gobierno, sobre todo si se tiene en cuenta que todavía faltan dos meses de compras fuertes de gas y combustibles, que totalizan unos u$s2.000 millones mensuales.

Massa dijo que se combatirán las prácticas de sobrefacturación de importaciones y que se implementará un sistema de trazabilidad sobre los dólares aprobados para las compras del exterior, algo que no sorprendió dado la seguidilla de comunicados de la Dirección de Aduanas sobre descubrimientos de maniobras fraudulentas.

No hizo estimaciones sobre en cuánto podrá incidir esta política para bajar el “festival de importaciones” que llevó a que la balanza comercial se tornara deficitaria incluso en un momento de altos precios agrícolas.

Ratifica la disciplina fiscal

Tal como había hecho su antecesora, Massa fue enfático al ratificar la meta fiscal, en un mensaje que pareció tener un destinatario principal, la dirección del Fondo Monetario Internacional, con la cual el nuevo ministro se reunirá a fines de mes.

Massa es también consciente de que necesita dar ese mensaje hacia la interna para desarmar las expectativas inflacionarias. Y reforzó los anuncios de recorte que había hecho Batakis con un compromiso de monitoreo a las plantas de personal de los respectivos monitoreos y reparticiones públicas.

Además, como demostración de que se intentará prescindir del financiamiento monetario del gasto público anunció la devolución de “adelantos transitorios” que había hecho el Banco Central. Se trató, en realidad, de un anuncio más bien simbólico: los $10.000 millones de la devolución son una pequeña fracción de la asistencia que el Central ha hecho en los últimos meses, y que implicó, entre otras cosas, adelantos transitorios por más de $340.000 millones más unos $300.000 millones por el “salvataje” de los bonos cuyo precio se estaba desplomando por los rumores de un “reperfilamiento”.

Canje de deuda pública

Precisamente, para reforzar el concepto de que no habrá default de la deuda tomada en el mercado interno y que, además, se evitará el estrés de los vencimientos abultados que marca el calendario –sólo en septiembre está previsto la cancelación de bonos por $1 billón-, Massa dijo que se ofreció un canje por adelantado de esos títulos.

Es una forma de llevar calma al mercado en el sentido de que evitarán turbulencias en el plano financiero, como la vivida hace dos meses con la abrupta caída de los bonos. Massa dijo que ya estaba acordado el canje voluntario por un 60% del volumen del vencimiento, una afirmación que no sorprendió a los expertos del mercado, dado que casi la mitad de la deuda está en manos de organismos públicos como el Fondo de Garantía de Sustentabilidad de la Anses.

Entre las pocas medidas concretas anunciadas por Massa, figura un tope para el subsidio al consumo de energía, por encima del cual se pagará la tarifa plena

Entre las pocas medidas concretas anunciadas por Massa, figura un tope para el subsidio al consumo de energía, por encima del cual se pagará la tarifa plena

Suba de tarifas

La única medida en la que Massa dio una definición concreta de voluntad de ajuste fiscal fue la referida a la tarifaria. Era el punto que más hacía dudar sobre la factibilidad de que se pudiera cumplir el objetivo de un déficit fiscal de 2,5% del PBI. Ocurre que, en la previsión original de Martín Guzmán, habría un recorte de 0,6 puntos por reducción de subsidios a la energía, pero la demora en aplicar la suba tarifaria, sumada a la alta inflación, hizo que ese recorte se licuara, de manera que los subsidios podrían hasta crecer en términos reales.

Ahora Massa dio más pistas respecto de lo que viene. Dejó en claro que un 30% de los hogares ya no tendrán subsidio, lo que implicará un ajuste importante en el monto a pagar por luz y gas.

Y respecto de los que sí solicitaron el mantenimiento, dijo que habrá una evaluación y que, en todo caso, lo que se subsidiará será hasta un límite determinado. En el caso de la electricidad, mencionó el techo de 400 kwh.

En principio, no parece un techo correspondiente a un consumo muy elevado: un típico hogar de cuatro personas en una casa de tres ambientes puede consumir esa cifra en el momento del año de menor demanda y subir hasta los 1.000 kwh en los meses de temperatura extrema, cuando están encendidos los aparatos de aire acondicionado.

En definitiva, sí habrá un ajuste tarifario, aunque, según adelantó el ministro, con atención a situaciones geográficas y estacionales, que suavizarán el impacto del costo final.

Quedó sin responder cuál será el impacto fiscal de la medida y si se podrá acercar al ahorro originalmente planeado para el año.

Salarios, jubilaciones y planes sociales

Massa guardó un capítulo para el tema que más preocupa a la población: los ingresos de asalariados y jubilados ante la escalada inflacionaria. Se insinuó un primer cambio de política, dado que se negociará con sindicatos y cámaras empresariales un bono general de suma fija para el sector privado.

Por lo pronto, ya anunció un alivio para los beneficiarios de las asignaciones familiares, lo cual impacta en el segmento de asalariados de nivel medio y bajo.

Y se anunciará el refuerzo de ingreso para las jubilaciones con un bono, algo que se daba por descontado, ya que esa compensación parcial por la pérdida que sufren los jubilados desde la aplicación de la nueva fórmula indexatoria ha sido la política predominante desde el 2020.

Y, finalmente, Massa también se refirió al espinoso tema de los planes sociales. Ratificó la postura de que el Estado debe incentivar que los beneficiarios se reincorporen al mercado laboral. En un guiño al pedido de Cristina Kirchner, anunció una auditoría para transparentar la operatoria de asignación y pago de los beneficios.

Y quedó flotando la duda sobre si el “reordenamiento” de esta ayuda será también parte del plan de recorte fiscal.

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