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Los Pumas – Wallabies: el debut de Argentina en el Rugby Championship, en la ciudad “talismán” y ante el rival más “terrenal” posible


MENDOZA.– Asoman los Andes nevados recortando el horizonte y de inmediato se activan las neuronas de la nostalgia. Fue acá donde los Pumas ganaron por última vez en casa por el Rugby Championship, fue acá donde consiguieron la primera victoria de su historia en el certamen.

En la doble línea de tiempo que trazó Michael Cheika al mejor estilo multiverso de Marvel, con el Mundial de Francia 2023 como objetivo final pero sin desentenderse de la coyuntura del partido a partido, los Pumas aterrizan en el Rugby Championship 2022 con Australia en el primer nodo. El estreno de este sábado, a las 16.10 en el Estadio Malvinas Argentinas, representa una inmejorable oportunidad de potenciar las buenas sensaciones que dejó la victoria en la serie ante Escocia el mes pasado y seguir consolidándose como equipo.

El entrenamiento de Los Pumas, observado por Michael Cheika, el nuevo coach (al fondo de la imagen)Prensa UAR

Así, mientras los Pumas intentan renacer de sus propias cenizas después de un ciclo que dejó heridas, se meten en una dimensión que después de 10 años todavía se siente lejana: la de medirse sábado a sábado con tres de las mayores potencias del mundo. En ese contexto, Australia aparece como el más “terrenal” de los adversarios. También en proceso de reconstrucción y, más allá de la innegable calidad individual de sus jugadores, padece de algunas falencias estructurales que lo hacen permeable.

Pero el rugby, aun con toda la preparación física, técnica y analítica que entraña, no es un deporte de superhéroes ni semidioses, sino de personas de carne y hueso. Y así como volver a jugar con el fervor del público a sus espaldas representa un envión significativo para los argentinos, los primeros pasos del nuevo ciclo también dejaron entrever falencias que, ante un equipo de la peligrosidad que infunde el australiano, incluso lejos de ser una versión acabada, obliga a elevar el nivel para ser competitivo.

“Nos dimos una buena idea de cómo va responder el público argentino cuando estuvimos el fin de semana en el Monumental”, contó el entrenador de los Wallabies, Dave Rennie, en referencia al partido que presenció el staff entre River y Sarmiento. “No es algo que nos asuste. Hace un año que estamos jugando alrededor del mundo a estadios llenos”.

El neozelandés Rennie estaba en el banco visitante cuando los Jaguares disputaron el primer partido de local en su historia, en Vélez ante los Chiefs. “Fue una ocasión brillante, un gran partido del cual ser parte”, recordó. “Fue un encuentro vibrante, donde el público realmente se hizo sentir, en una cancha de fútbol tal como ocurrirá ahora, donde las tribunas están muy cerca de la cancha. Nosotros tenemos que valorar ese contexto y disfrutarlo”.

Será el quinto partido del sucesor de Cheika ante los Pumas, aunque el primero como visitante. Los anteriores fueron en burbujas en Australia, dos empates y dos victorias Wallabies. “La Argentina es un mejor equipo que el año pasado. Estuvieron dos años sin poder jugar en casa y fue un desafío muy grande, en medio de cuarentenas y burbujas, pero después de los tres partidos que jugaron este año se puede ver la confianza y la calidad del equipo. Es un gran equipo, de los más fuertes que puede haber en el pack de forwards. Sabemos con qué se nos van a venir luego de ver lo que hicieron ante Escocia”.

Lo mejor que mostró la Argentina en la ventana de julio fue la respuesta anímica ante la adversidad. Despertó la afamada garra Puma que parecía en letargo y fue el factor que decidió la suerte de la serie. Seguir jugando en casa después de tres años de ausencia sostiene este plus invaluable. Los dotes motivacionales que hicieron famoso a Cheika no tardaron en aflorar.

Las cuestiones técnicas, donde el entrenador australiano es igualmente versado, pueden tardar más en calibrar. Repetir errores defensivos, no obstante, equivaldría a entregar el partido ante un equipo que tiene un arsenal de backs veloces y elusivos, aunque también jóvenes a los que se les puede hacer sentir la presión. Y que están conducidos por el veterano Quade Cooper, tan desequilibrante como impredecible.

La ventaja de los Pumas se avizora antes por el lado de los forwards. Cheika puso énfasis en el scrum, en el maul y en el ruck. Más fácil escribirlo que hacerlo, pero de imponerse allí estará buena parte del duelo resuelto. No en vano Rennie incluyó seis forwards entre los suplentes (normalmente son cinco) en una inusual y riesgosa movida para los australianos.

“Ya empezamos a ver algunas de las cosas que queremos. Tenemos suerte porque hay muchos partidos por delante”, señaló Cheika, que intentó minimizar el hecho de enfrentar a la selección de su país. “Algunos jugadores se adaptaron rápido, a otros les lleva más tiempo. Siempre estamos tratando de mejorar, al tiempo de que queremos ser competitivos partido a partido, mental, física y tácticamente. El objetivo es muy claro para nosotros: queremos poner el equipo en situación donde puedan ser competitivos contra todos los equipos: las potencias, los del medio como nosotros, y los que están en desarrollo. Porque esos son los equipos que vamos a enfrentar en el Mundial. Tenemos que estar preparados para tener el juego para enfrentar a todos ellos”.

Sin Nicolás Sánchez ni Benjamín Urdapilleta, lesionados otra vez, Cheika insiste con Santiago Carreras como conductor. Esta vez, con el regreso del experimentado Tomás Cubelli como pareja de medios. En el banco aparecen Lautaro Bazán Vélez (1 cap) y el posible debutante Tomás Albornoz como recambio. Considerando que las dos victorias ante Escocia se resolvieron en los últimos 20 minutos, es un factor por considerar. Extraña más, entonces, la ausencia de Gonzalo Bertranou, que tuvo rendimientos altos en julio y un recorrido amplio con la celeste y blanca.

Pasaron cuatro años del triunfo 32-19 ante Sudáfrica en Mendoza, el último logrado por el Rugby Championship en casa, que marcó el punto más alto de rendimiento del seleccionado después del cuarto puesto en el Mundial de Inglaterra. Cuatro años antes, también aquí, se había logrado quebrar una racha de 17 partidos sin triunfos con el éxito 21-17 ante Australia, primera en la historia del certamen. En una línea horizontal resaltan 2014, 2018, 2022. Otra más febril comenzó a repuntar en julio. Que siga esa trayectoria.

Argentina: Juan Cruz Mallía; Santiago Cordero, Matías Orlando, Jerónimo de la Fuente y Emiliano Boffelli; Santiago Carreras y Tomás Cubelli; Marcos Kremer, Pablo Matera y Juan Martín González; Tomás Lavanini y Matías Alemanno; Francisco Gómez Kodela, Julián Montoya (c) y Nahuel Tetaz Chaparro.

Australia: Tom Wright; Jordan Petaia, Len Ikitau, Hunter Paisami y Marika Koroibete; Quade Cooper y Nic White; Fraser McReight, Rob Valentini y Jed Holloway; Matt Philip y Darcy Swain; Allan Alaalatoa, Folau Fainga’a y James Slipper (c).



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