El riesgo de recesión en EE.UU. y desglobalización financiera

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La semana qué pasó fue una de las peores de los últimos meses para los mercados finacieros mundiales; en particular, para Wall Street. La confirmación que la economía cayó un 0,1% en el segundo trimestre del año y una caída anualizada del 0,6 %, sumada a una nueva suba de las tasas de interés de corto plazo para frenar la inflacion más alta de los últimos 40 años, indican que podría haber comenzado un proceso recesión luego de la fuerte recuperación de 2021. Esta situación genera una gran incertidumbre y golpea a la mayoría de los activos financieros.

Al respecto, desde la consultora financiera Criteria destacan: “La última vez que vimos el 4% en el Bono del Tesoro americano a 10 años fue en 2007. Por aquel entonces, los tipos de interés estaban bajando desde el 5%. No lo sabíamos entonces, pero estábamos en vísperas de la Gran Crisis Financiera. El momento de la caída de Lehman Brothers fue recién en septiembre de 2008, y a finales de 2008 el rendimiento se había desplomado desde el 4% hasta el 2%, una de las caídas más dramáticas de los tipos de mercado que se recuerdan”.

Riesgos de una “desglobalización financiera”

Además, advierten una situación de desglobalización de los mercados mundiales que puede provocar grandes sorpresas en las economías de los países más fuertes del mundo cómo China y un aumento del llamado fly to quality o vuelo a la calidad de una gran parte de fondos de países emergentes hacia Estados Unidos. El ejemplo es la fuerte apreciación del dólar frente al euro, que prácticamente ya está 1 a1 como cuando entró en circulación la moneda europea, a principios del 2000.

Desde Criteria explicaron a iProfesional no prevén que, necesariamente, se repita una situación parecida al desplome de 2008, aunque sí proyectan una caída en los activos financieros hasta que las expectativas del mercado marquen un cambio de tendencia de la FED con respecto a la suba de las tasas de interés. “No estamos todavía en un punto de inflexión. Estamos en el lado anterior, en el lado en el que los tipos de mercado siguen una trayectoria ascendente. Hasta el momento, la economía estadounidense sigue negándose a acostarse, a pesar de los enormes vientos en contra internos y externos que se le lanzan. Esto es bueno, en cierto modo. Pero en otro no lo es, ya que puede significar que es necesario que algo se rompa antes de que la FED consiga que la economía se ralentice realmente”, explicaron a iProfesional los estrategas de Criteria.

Luego de una fuerte recuperación a partir de junio, los activos financieros registraron en las últimas dos semanas una caída muy pronunciada que deshizo prácticamente toda la mejora de los últimos meses y la novedad es que en este año han caído por igual los activos de renta fija -como los bonos- y los de renta variable -como las acciones-. Mientras la inflación ha registrado mejorías, aunque todavía en niveles elevados, el contexto financiero se ve afectado por el deterioro de los datos económicos y comentarios de varias compañías de EE.UU. y Europa acerca de potenciales impactos en ganancias en los próximos trimestres. Además, recientemente la FED subió las tasas de interés una vez más. Lo hizo aumentando en 75 puntos básicos su rango de referencia hacia la zona de 3,00%-3,25%.

Lo cierto es que redoblando el mensaje, la FED a través de su presidente Jerome Powell, sigue reclamando una predisposición a derrotar la inflación aun con “cierto dolor” en la actividad y el empleo. La lucha contra la inflación continúa, y es esperable que la FED mantenga su política monetaria contractiva para profundizar la desaceleración de los precios. El presidente de la entidad, Jerome Powell, despejó cualquier idea de un relajamiento. Más bien lo contrario: parece haber más espacio para nuevos incrementos. El índice S&P 500, luego de superar los 4.100 puntos a mediados de septiembre, cayó en las últimas semanas a los mínimos del año. A su vez, el rendimiento de los bonos del Tesoro de EE.UU. a 10 años se disparó desde 3,1% a finales de agosto a 3,9% esta semana. En gran medida, el riesgo de un esquema de tasas altas ya está en buena parte incorporado en el precio de los activos: el S&P 500 acumula un retorno negativo de 19,6% en lo que va de este 2022.

Wall Street tuvo una de las peores semanas de los últimos meses.

A su vez,  la inflación implícita en el mercado de bonos está cayendo desde abril y se acerca al rango donde la FED se siente alineada con las expectativas del mercado. La tasa de inflación interanual en EE.UU. bajó desde 9,1% en junio a 8,3% en agosto. A su vez, la caída en el precio internacional del petróleo y una mejora en las cadenas de suministro está generando menos presión a los precios, lo que podría invitar a pensar en un pico inflacionario que podría haber quedado atrás.

Asoma la recesión en EE.UU.

No obstante, el mercado financiero parece empezar a rotar en torno a una nueva preocupación: el riesgo de una recesión económica en EE.UU. y una desaceleración de la actividad global que es ya cada vez más evidente. En la última semana, empresas de sectores y países diversos manifestaron preocupaciones respecto a la salud de la economía mundial, en un entorno monetario generalmente más restrictivo y una inflación que sigue alta.

Por su parte, las grandes compañías de transporte en EE.UU., como productores metalúrgicos y químicos en Europa, han manifestado preocupación respecto a volúmenes de ventas y utilidades. Las ventas minoristas tanto en Reino Unido como en EE.UU. muestran un resultado magro o decreciente

En este sentido, el Comité de Mercado de la FED Reserva lleva adelante una revisión sostenida de sus pronósticos para el crecimiento económico: ahora estima que EE.UU., la primera economía global, crecerá sólo un 0,2% este año, desde cerca de 4,0% a principios de 2022. En un contexto restrictivo, las señales que da el mercado de bonos respecto a los riesgos de la recesión son evidentes. La curva de deuda del Tesoro de EE.UU. sigue invertida, un posicionamiento que ha sido en múltiples ocasiones un fiel predictor de una contracción del PBI.

Se registra una fuerte correlación este año entre la magnitud de la brecha entre rendimientos de bonos de 10 y 2 años versus retorno del índice S&P 500, ambos indicadores moviéndose al unísono en la medida que aumenta el ruido de la recesión.

A toso esto se suma el histórico desplome de la libra y la disparada de las tasas en Gran Bretaña tras el paquete fiscal presentado por el nuevo equipo económico del país sumaron más no hicieron más que sumar volatilidad a los mercados. Mientras tanto, los distintos miembros del FOMC se encargaron de profundizar el view más duro de la FED. James Bullard y Charles Evans hablaron de la necesidad de seguir viendo tasas en estos niveles con el claro objetivo de bajar la inflación. Mary Daly (FED San Francisco) aseguró que el gran desafío está en cumplir este cometido sin forzar una recesión. 

Ese escenario internacional tan volátil repercutió muy fuerte en el mercado argentino, donde los bonos en dólares cayeron a sus valores mínimos según la referencia de los bonos globales del canje del 2020, mientras que el riesgo país del JP Morgan que mide la diferencia entre los bonos del Tesoro de EE.UU. con la tasa del bono argentino, marcó un nuevo récord de 2810 puntos básicos, superando el máximo registrado el 26 de julio pasado.

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