Pagar deudas, depositar a plazo fijo o invertir: qué hacen las empresas con el exceso de pesos

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En el marco de las restricciones cambiarias, la decisión cotidiana más apremiante que enfrentan las compañías es qué hacer con los pesos

El buen manejo de los pesos no es sólo un problema del Tesoro, que por estas horas necesita captarlos en sus colocaciones de deuda para renovar vencimientos y captar fondos adicionales que le permitan cubrir el déficit fiscal. Por el contrario, ante la acelerada inflación, la administración de los pesos que acumulan se convirtió en los últimos meses en un enorme desafío para las empresas. Qué hacer con esos fondos, en el marco de las regulaciones cambiarias que impiden la cobertura en moneda dura, es la decisión cotidiana más apremiante que enfrentan las compañías.

Las estrategias son diversas y se reflejan en las estadísticas oficiales. Por caso, tanto el aumento de depósitos como la caída de crédito al sector privado y la leve mejora en la morosidad corporativa son consecuencia de una combinación de factores. Entre ellos, la decisión de muchas compañías de cancelar deudas en pesos o, ante los extensos plazos para la autorización de los pagos de importaciones, colocar a plazo los pesos a la espera del permiso oficial para llevar adelante la operación.

“La caída del crédito al sector privado que muestran las cifras del Banco Central es, en alguna medida, también consecuencia indirecta de los controles recargados. Al no permitir que los pesos se usen para acceder a divisas para importar, muchas empresas cancelan deuda”, explicaron fuentes del sector financiero respecto del comportamiento de sus clientes.

En este sentido, la caída en los préstamos al sector privado que ya acumula cuatro meses consecutivos de retracción se explica, fundamentalmente, por la merma de financiamiento al consumo vía tarjetas de crédito y préstamos personales. En promedio, ambos caen 3% mensualmente pero casi 13% en términos interanuales. La fuerte suba de tasas jugó, en ese renglón, un rol preponderante. También para el segmento corporativo, la suba de tasas es difícil de absorber, lo que retrae la demanda de crédito. Si, además, las compañías aplican su excedente de pesos a cancelar deudas con el sistema financiero, el efecto se potencia.

Sergio Massa ayer con empresarios en el almuerzo del Cycip
Sergio Massa ayer con empresarios en el almuerzo del Cycip

Este movimiento deja una consecuencia de segundo orden: exacerba la exposición de los bancos al sector público. Los fondos que las entidades financieras no les prestan a empresas, se orientan a financiar al Estado a través del menú de bonos del Tesoro que cada vez le cuesta más colocar al ministro de Economía, Sergio Massa, y a engrosar la voluminosa bola de Leliqs. Lo explica el propio Banco Central en su reciente Informe de Bancos: “En septiembre la exposición bruta del sistema financiero al sector privado (contemplando moneda nacional y extranjera) se redujo 1,8 puntos porcentuales del activo hasta ubicarse en 28,3%,( -2,5 puntos.), en un contexto de significativo aumento del activo”.

En contrapartida, el aumento de los depósitos a plazo fijo que se viene registrando desde hace meses -en octubre fue de 5,3% real- también se explica en parte por las restricciones que rigen en la economía.

“El importador que tiene una gran deuda con su proveedor pero no la puede pagar o está esperando la autorización, acumula pesos porque la rueda de su negocio continúa y ahi entra el dilema recurrente de qué hace con los pesos”, explicó un asesor de inversiones cuyos clientes, según confió, optan colocaciones de corto plazo. “Algunas cancelan deudas pero depende de la tasa del crédito: si pagaba una tasa de 40% porque es un préstamos de hace algunos años, se licúa solo”, agregó.

Existe una tercera estrategia que aplican las compañías, que resulta paradójica en el contexto de una economía desordenada, marcada por la incertidumbre y en vías de enfriamiento: la reinversión de los pesos acumulados.

Desde el estudio EcoGo, que dirige la economista Marina Dal Poggeto, señalan que “el esquema de represión financiera y de brecha de dólar y precios genera un salto en la inversión. Es el componente que más crece, y está volviendo a niveles de 2018″. De acuerdo a las cifras oficiales, la inversión crece al ritmo de 19% en términos interanuales aunque, de acuerdo a la consultora, “la principal duda es cuál es la productividad de esa inversión y qué pasa con el empleo”.

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