Pese a sus protestas, BlackRock mantiene posiciones en el país (en la economía real)

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En aquella oportunidad, el fondo les dejó a los argentinos la sensación de no estar frustrado con el país y de cierta satisfacción por no estar presentes en el mercado financiero pero sí en la economía real. Y que se mantendrían en esa posición, siempre y cuando la Argentina mantenga a flote su acuerdo de Facilidades Extendidas firmado el 25 de marzo con el Fondo Monetario Internacional (FMI). Una posición más constructiva que la que mostró durante gran parte del Gobierno de Alberto Fernández.

El canje de 2020 había tenido al fondo manejado por Larry Fink como uno de sus protagonistas fundamentales, al detentar gran parte de la deuda a reestructurar. BlackRock, se supone, mantiene en sus carteras gran parte de los bonos recibidos, que hoy navegan en una cotización casi de default, con un valor promedio de aproximadamente un 37% cuando el Valor Presente Neto (VPN) de corte fue del 54,8%. Sin embargo, y casi para sorpresa de los funcionarios argentinos, BlackRock mantiene todas sus inversiones, fundamentalmente las derivadas de la economía real. En los encuentros de Nueva York, el mensaje fue llevado por Pablo Goldberg, un compatriota master de la Universidad Torcuato Di Tella, que detenta el cargo de head of Research and Portfolio manager for BlackRock’s Emerging Market Debt Team, lo que lo convierte en una persona con un doble valor agregado en la organización. Es experto en mercados emergentes y especialista en deuda. El fondo le dio la tarea de seguir el complicadísimo caso argentino, teniendo en cuenta que solo un criollo de ley puede entender qué es lo que sucede en el mercado local.

Sin embargo, BlackRock parece no estar disconforme con el resto de sus posesiones. O al menos no redujo su presencia en la economía real de la Argentina. Tampoco dio señales de descontento con su presencia en empresas de varios sectores industriales y servicios clave. Incluso en algunos, como YPF, dio señales de satisfacción en las últimas reuniones de los accionistas. El fondo de Fink aceptó la reestructuración que organizó el año pasado el expresidente de la compañía, Guillermo Nielsen, así como una porción importante de las acciones de la petrolera. BlackRock posee el 5,67% del paquete, con 9,77 millones de acciones en su poder. Ingresó en la petrolera como socio privado en los 90, como parte de su alianza global con Repsol y permaneció inmutable sin defender a los españoles (sólo negocios, nada personal), durante el conflicto por la renacionalización de la petrolera por parte del Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner en 2012.

En esos días, BlackRock decidió retirar su alianza estratégica con Repsol en la petrolera, luego de una conversación con el CEO designado, Miguel Galuccio. El buen diálogo se mantiene hasta estos días. De hecho, Galuccio fue uno de los pocos que pudo demostrar tener línea directa con el propio Fink, a quien intentó convencer de aceptar alguna de las ofertas que venía proponiendo Martín Guzmán durante el proceso de reestructuración. No tuvo éxito, pero demostró ser el único argentino que, en serio, era atendido por la dirección de BlackRock y escuchado en sus argumentos.

Tenencias

El fondo más grande del mundo tiene además una presencia importante como socio de la Argentina en la economía real. No solo por su intervención como accionista de multinacionales de fuerte presencia local, como Coca-Cola, Bayer, Apple, Microsoft, Telefónica o Procter & Gamble, entre otras, sino como propietario de acciones de varias de las empresas locales más importantes, como Mercado Libre, Tenaris, Grupo Galicia, Banco Macro, Telecom, Pampa Energía, TGN, Arcos Dorados y Adecoagro.

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