Actividad física: qué ocurre en tu cuerpo cuando abandonás la rutina de entrenamiento

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Un resfrío te dejó unos días en cama, no pudiste evitar ese viaje que te rompió la rutina o el trabajo que no te da un respiro. Estas son solo algunas de las conspiraciones externas que atentan contra tu voluntad de estar siempre en actividad. Momentos para entrenar sobran: el desafío es organizarse con tiempo y vencer las barreras mentales que nos murmuran “hoy no llego, mañana veo, empiezo la semana que viene…”.

Y cuando no pudiste arrancar, tu cuerpo te pasa la factura. Fisiológicamente, vas a sentir el efecto de esos días en los que no cumpliste con tu rutina de entrenamiento.

Convocado por OSDE, el Kinesiólogo Salvador Giovagnoli, nos cuenta qué nos ocurre con el paso de los días sin actividad.

1. Pérdida de masa muscular y fuerza

A partir de cierta edad, es natural que se produzca una disminución en nuestra masa muscular. Para evitar esta pérdida y posibles lesiones, realizar entrenamiento en la medida adecuada es vital. “El crecimiento de la musculatura mejora el rendimiento de tus ejercicios, pero para eso tenés que respetar los descansos, la buena alimentación y, en especial, la constancia. No te olvides que el músculo es considerado, además, como un órgano endócrino, ya que produce sustancias que regulan el metabolismo y mejoran otros procesos como las funciones cognitivas”.

2. Rigidez muscular

El cuerpo se adapta a nuestras actividades diarias. “Si tu rutina es sedentaria, los rangos articulares se acortan y generan, sobre todo, deficiencias en el trabajo muscular”. Esto lo vas a ver reflejado en todo lo que hagas, no solo en tus momentos de entrenamiento, sino en tus actividades diarias. Además, la rigidez es uno de los principales aliados de las distensiones y desgarros.

3. Pérdida de coordinación

Escuchamos con frecuencia la frase común “los músculos tienen memoria”. ¿Esto es cierto? “Sí, nuestro sistema neuromuscular tiene memoria, pero tenemos que mantenerla activa. Si dejamos de entrenar, la coordinación que ganamos con el tiempo se pierde y podés sufrir lesiones”. Cuando pasó cierto tiempo desde el último entrenamiento, lo ideal es retomarlo con movimientos sencillos, sin carga, y adaptar un entrenamiento progresivo.

4. Deterioro del estado de ánimo

“Durante y después de cualquier actividad física, nuestro cuerpo libera hormonas que actúan como neurotransmisores asociados con la felicidad. Son las endorfinas, serotonina y dopamina. Esto hace que nuestro entrenamiento impacte de forma positiva en el estado de ánimo y ayude a reducir la ansiedad y la depresión”. Mantenerte en movimiento te va a regalar un optimismo renovado y una visión más optimista de tus días.

5. Disminución del descanso

Nuestro ritmo circadiano es el que nos marca los momentos de actividad y descanso en nuestro cuerpo. “Está comprobado que el entrenamiento ayuda a restablecerlo, por eso, no solo mejora la conciliación del sueño, sino también ayuda a que sus horas sean más eficientes logrando un mejor descanso”.

Salvador Giovanoli reafirma que “nunca es tarde para retomar”. Lo importante es no abandonar el entrenamiento cuando no podemos cumplir con un plan a la perfección, y recordar que siempre se puede comenzar otra vez. Para ese lapso de tiempo de inactividad, nos regala algunos tips:

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