Colombia trabaja para mejorar estándares de bienestar animal

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Los cuatro participantes del espacio académico coincidieron en que hay muchas cosas por mejorar, pero que al tratarse la ganadería de una actividad económica bien afincada en el país, es difícil creer que los empresarios ejecuten acciones para desmejorar las condiciones físicas y el precio de sus animales.

 

En el marco del 39 Congreso Nacional de Ganaderos se desarrolló el conversatorio: Ganadería y Bienestar Animal, donde cuatro expertos en el asunto, moderados por el periodista Óscar Montes Padilla , compartieron con los asistentes sus impresiones. 

 

Tal como lo indica el eslogan del evento, las intervenciones de Deyanira Barrero León, Juan Carlos Carrascal, Augusto Beltrán Segrera y Ricardo Mora Quintero, estuvieron encaminadas a derribar todos los mitos e información engañosa que han hecho curso en el ideario colectivo, ubicando a la ganadería y los ganaderos dentro del grupo de actividades y actores maltratadores de animales, por cuenta de algunas prácticas que a ojos de inexpertos y animalistas van en contravía de ‘nuevos conceptos’ que les confiere a los animales ciertas prerrogativas.

 

Deyanira Barrero León, gerente general del Instituto Colombiano Agropecuario (ICA), reconoce que efectivamente en Colombia hay muchos elementos que se deben mejorar en materia de Bienestar Animal. Añadió que el sector ganadero del país ha venido desde hace por lo menos 20 años implementado sistemas de crianza, recuperación de suelos y mecanismos encaminados a mejorar las condiciones en la que se transportan las reses y llevan a cabo actividades inherentes a la ganadería.

 

“Lo primero que quiero decir, es que en Colombia se ha venido haciendo desde hace tiempo un trabajo importante en este tema de bienestar animal. Por lo menos en el tema internacional el ICA ha hecho parte y es miembro de la Organización Mundial de Sanidad Animal y allí, como país miembro, hemos votado a favor de las recomendaciones en este tema y esa votación implica regresar al país y empezar a trabajar en la difusión e implementación del mismo”, dijo Deyanira Barrero León.

 

En ese sentido, la alta funcionaria advirtió que el país ha venido atendiendo los consejos que a nivel internacional las organizaciones encargadas de estas iniciativas han estado discutiendo y que pueden resumirse en dos grandes aspectos importantes de la ganadería: sacrificio animal y transporte. “Basados en esa referencia, se empezó a hacer en el país una normatividad y establecer unos procedimientos para aplicar estas recomendaciones y directrices internacionales. Es así que a partir del 2015 empiezan a promulgarse leyes, decretos y que luego se han desprendido también en algunas resoluciones”, explicó Deyanira Barrero.

 

Aseguró además, que este marco legal y regulatorio de ciertas prácticas, no son creación en solitario del ICA, ya que, con la creación de la Comisión Nacional de Bienestar Animal, sectores distintos al ganadero se han sumado a esta iniciativa de construcción de manuales y recomendaciones, buscando aumentar no solo sus estándares de tratamiento de animales, sino también, mejorar la rentabilidad de sus negocios; hecho que a todas luces deja ver el interés de los empresarios del agro por el tema.

 

Por su parte, Juan Carlos Carrascal, médico veterinario y ganador del Premio Internacional de Bienestar Animal, indicó que dadas las dificultades de entendimiento y la dimensión del mismo, deben primero tenerse en cuenta ciertos factores que determinan los métodos y las formas con las que han de ejecutarse las acciones propias del negocio ganadero, buscando no solo actuar en el marco de la ley, sino también, en última medida, la rentabilidad del negocio.

 

“Para hablar de bienestar animal se debe partir de la base de que este es un asunto muy complejo, multifacético, donde tengo que tener en cuenta varias dimensiones: científica, ética, política, cultural, religiosa y geográfica. Entonces, cada país tiene su realidad y es ahí donde tenemos que sopesar cuáles son esas normativas internacionales que se aplican o se deben adaptar a nuestro país, porque como bien lo explicó la doctora Deyanira, la OMSA solo hace recomendaciones y sugerencias”, comentó el galardonado médico veterinario.

 

Según Juan Carlos Carrascal si bien puede medirse el bienestar animal a través de ciertos datos y factores propios de su comportamiento, lo más importante en este caso, es garantizar a las reses un entorno apropiado para su correcto desarrollo y esto implica además del espacio donde habitan y se alimentan, a las personas que a diario lidian con ellas.

 

Estas ideas, coinciden también con las de Augusto Beltrán Segrera, secretario técnico del Fondo de Estabilización de Precios (FEP). Desde hace más o menos 60 años el concierto internacional estableció algunos parámetros o exigencias a los criadores de animales terrestres, tendientes, precisamente, a garantizar el bienestar.

 

“Las directrices que guían a la OMSA en materia de bienestar de los animales terrestres incluyen las Cinco Libertades. Enunciadas en 1965 y ampliamente reconocidas, describen las expectativas de la sociedad en cuanto a las condiciones a las que están sometidos los animales cuando están bajo el control del hombre, es decir: libre de hambre, de sed y de desnutrición; libre de temor y de angustia; libre de molestias físicas y térmicas; libre de dolor, de lesión y de enfermedad y, libre de manifestar un comportamiento natural”, comentó Beltrán Segrera.

 

Augusto Beltrán informó que además del famoso fallo de la Corte Constitucional sobre el que se estructuró el Proyecto de Ley que quiere prohibir la exportación de ganado en pie, también el Tratado de Lisboa de 2009 otorga a los animales la categoría de seres sensibles o sintientes, por lo que orden que la Unión Europea y sus Estados miembros tienen la responsabilidad ética de evitar los malos tratos, el dolor y el sufrimiento.

 

“El bienestar de los animales productores de alimentos depende en gran medida del manejo del que sean objeto por parte de los seres humanos. Hay una serie de factores que pueden influir en su bienestar, desde el alojamiento y el lecho hasta el espacio y el hacinamiento, las condiciones de transporte, los métodos de aturdimiento y sacrificio, la castración de los machos y la amputación de la cola”, detalló el Secretario Técnico del FEP.

 

Otro de los que intervino fue el consultor internacional Ricardo Mora Quintero, quien aseguró que los sistemas silvopatoriles en los que se levanta el ganado colombiano han sido objeto de estudio y análisis por parte de reconocidos académicos, quienes ha concluido que estos métodos pueden significar al país cierto renombre, necesario para la consecución de nuevos mercados y el posicionamiento de los precios de la carne.

 

“En el 2010 si no estoy mal, uno de los más reconocidos estudiosos del Bienestar Animal, el doctor Donald Broom, vino a Colombia a ver qué se estaba haciendo acá, incluso lo paseamos por la Costa Caribe visitando ganaderías de carne y el vio por primera vez los sistemas silvopastoriles y quedó fascinado. Después de eso ha escrito más de siete artículos sobre el silvopastoreo y muestra como Colombia con este sistema puede alcanzar dos metas importantes: ser ambientalmente sostenible, tener acceso a mercados y el tercer punto importante: con Bienestar Animal”, expuso Ricardo Mora.

 

Finalmente, todos los participantes coincidieron en que al tratarse de una actividad con fines de lucro, es difícil creer o imaginar que los ganaderos colombianos quieran maltratar a sus animales, sino que por el contrario, cuando visitan el campo en tareas exploratorias o por cuenta de actividades académicas, se dan de cara con ganaderos adoran sus vacas, sus novillas, sus terneros, sus toros y quieren lo mejor para ellos, porque es su capital el que está en juego.

 

“La ganadería es un negocio y es un negocio que debe ser productivo y rentable, en ese sentido, los ganaderos no van a hacer nada que vaya en contra ese bienestar, que significa su productividad, que significa la rentabilidad de su negocio, que significa no solo el bienestar para sus animales, sino también el bienestar para su sistema ambiental”, puntualizó la gerente general del ICA.

 

 

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