Ser perfeccionista no te hace un líder exitoso; perjudica la productividad y bienestar

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El Economista – Ciudad de México

¿Cuántas veces ha conocido o visto una persona que se jacta de ser perfeccionista en todo lo que hace y si alguien no es así, simplemente no lo considera exitoso?

La realidad es que buscar la perfección no es una cualidad ni algo favorable para el liderazgo porque se convierte en uno de los mayores enemigos que puede enfrentar un líder, ¿por qué?

“El perfeccionismo nos conduce a un exceso de análisis y a una parálisis en la toma de decisiones. Buscar la perfección solo le hará sentirse frustrado. Hay que aceptar que es normal equivocarse y que no todo está bajo su control, aunque no le guste reconocerlo”, explican Miguel Angel Arino y Pablo Maella, autores del libro Con la misma piedra.

En su escrito, los autores explican que generalmente las cosas no pueden salir bien al primer intento ni tan perfectas como se espera y creer que se tendrá la perfección así, solo genera frustración, estrés, desacreditación personal y en lugar de tener un trabajo de calidad, se termina con un resultado desfavorable.

El problema es que con la normalización de que se debe ser perfecto en todo lo que se haga, los líderes viven bajo esa cultura que si no la siguen, les hace pensar que no son aptos para sus labores o no tendrán el éxito que desean. Asimismo, no se podrán tomar decisiones adecuadas, algo crítico para el liderazgo de una empresa.

“Hay que asumir riesgos, sí, pero sabiendo qué riesgos se están asumiendo y estar preparados para abordar posibles consecuencias adversas”.

Los problemas de la perfección
Cuando un líder busca la perfección deja de ser realista, comienza a creer que tiene más control sobre lo que pasa en sus vidas que lo que realmente pueden tener, lo que impide conseguir una visión más amplia y actuar adecuadamente, que termina repercutiendo en el equipo de trabajo y la propia organización.

“Existen muchos ejemplos de cómo el desear que los resultados sean de una manera da por resultado el fracaso o la frustración, porque los imprevistos de la vida diaria interfieren a tal grado que el resultado cambia totalmente”.

A nivel de colaboradores, buscar la perfección también daña su productividad y bienestar, porque aunque hagan un trabajo óptimo y de calidad, siempre se les exigirá más solo porque el líder tiene una visión diferente a la realidad y nunca será suficiente. Al final, las personas terminan desgastadas, con síndrome de burnout, con pérdida de la misión del trabajo, desmotivados y con altos niveles de estrés.

Pero el que un líder siempre busque la perfección no es solo una cuestión personal, ya que al tener posiciones con demasiadas necesidades, el nivel que se autoexigen se incrementa llevándolos a buscar ser perfecto.

Datos de evaluar revelan que 56% de los líderes tiene repercusiones en su productividad y estado de ánimo por todas las tareas que debe ejecutar, las responsabilidades asignadas y el nivel que exige el cargo que tienen. Este estrés se transforma y se transmite a los colaboradores, por lo que se debe trabajar en lograr un equilibrio entre lo que se exige y la salud mental, un desafío grande pero que poco a poco puede mejorarse.

¿Cómo mejorar?
A pesar de lo que se pueda tener de presión, los líderes deben dejar de buscar la perfección, solo enfocarse en lograr buenos resultados sin que provoque mayor desgaste en su salud ni la de los colaboradores, o de lo contrario se tendrían otras crisis como enfermedades, alta rotación laboral, menor productividad, entre otros.

Para ello, los autores comparten los siguientes consejos:

No te arriesgues de más. La presión no es buena consejera por lo que si esta dirige el estrés de ser perfecto, lo mejor es tomar un momento de reflexión y descanso. Así se tendrá una mejor visión.
Guíate por la intuiciones. Acepta la realidad aunque no sea la que te guste y mantente abierto al curso que toman las cosas naturalmente y de ser necesario, cambia la estrategia o los planes. Recuerda que nada es perfecto ni puedes tener control de todo.

No te aferres a tus ideas, escucha a los demás, promueve que aporten idas porque así se creará un mejor trabajo que inicial. Así también empoderarás a tus colaboradores.

No exijas imposibles ni a ti mismo ni a los demás. A veces por buscar lo perfecto se piensan en cosas que no son posibles realizar, así que adaptase a lo que tienen enfrente y aprende a sacarle el mejor provecho.
“Pensamos que sabemos más de lo que realmente sabemos y que tenemos más control sobre las cosas del que realmente tenemos”, lo cual no debe ser, finalizan.

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