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Sufrió un síndrome renal de chica, decidió estudiar medicina en Comodoro y logró una beca – ADNSUR

“Lo que me gusta más es la atención primaria”, dice Florencia Catalina Cerrudo, y demuestra que lo suyo es la vocación de servicio. La joven estudia medicina en la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco, y por estos días cursa materias de quinto año, y realiza prácticas en el Centro de Atención Primaria de la Salud del barrio Moure.

Florencia sabe que aún le queda mucho camino por recorrer. Sin embargo, está convencida de la profesión que eligió por el afán de ayudar a los demás, y devolver la atención que recibió cuando era una adolescente.

Es que la estudiante, a los 15 años, fue diagnosticada con el Síndrome del Cascanueces, una compresión de la vena renal entre la aorta y la arteria mesentérica superior, que por suerte hoy está controlada. Y no duda en afirmar que la elección de su carrera está influenciada por ese cuadro que sufrió de chica. 

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“Esa fue la influencia que me hizo elegir medicina, porque me encontré profesionales que me hicieron sentir acompañada en todo este proceso, más allá de lo difícil que es atravesar una enfermedad y la incertidumbre”.

BUSCAR UNA RESPUESTA 

Florencia tenía 13 años cuando comenzó con problemas de salud. Por ese entonces, estudiaba en el Colegio Patagónico del Sol, donde hizo la primaria y la secundaria. Era chica, pero recuerda que de un día al otro comenzaron las visitas a médicos y la búsqueda de respuestas. Sin embargo, no fue inmediato.

“Cuando empezó todo, me acuerdo que me hicieron análisis y dieron que tenía alterada la función renal. Como en Comodoro no habían profesionales pediátricos que estén especializados en nefrología, me tuvieron que derivar y estuve viajando mucho tiempo a Buenos Aires, y estuve mucho tiempo sin un diagnóstico”.

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Luego de mucho tiempo finalmente, los médicos pudieron dar con un diagnóstico para Florencia, el síndrome de cascanueces. “Es una alteración congénita. Quiere decir que es de nacimiento. La vena renal izquierda está comprimida entre dos arterias. Actualmente en Comodoro me hago seguimientos con mi médico clínico y demás, pero en ese momento fue duro”.

Como en ese entonces en Comodoro no había nefrólogo infantil, un especialista de adultos de Clínica del Valle decidió seguir el caso de Florencia. Desde entonces se realiza controles periódicos preventivos para saber que está todo bien. 

La joven, admite que se sintió muy acompañada en ese proceso, por esa razón decidió estudiar medicina, carrera que eligió en el último año de secundaria, y que pudo realizar en la ciudad, gracias a que hace pocos años abrió la currila en la casa de estudios de kilómetro 4.

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UN PREMIO AL ESFUERZO

Crecida en el barrio Isidro Quiroga, Florencia sigue en carrera, cursando las últimas materias y realizando prácticas en el CAPS. Sabe que una vez que rinda todos sus finales vendrá el momento de realizar la PFO, la Práctica Final Obligatoria del Hospital Regional.

Por el momento, no decidió qué especialidad seguirá, pero cree que lo suyo puede estar en la atención primaria. “Por ahora es lo que me gusta. Me llama mucho la atención y me veo trabajando en un consultorio. La verdad es que me gusta la carrera. También me di cuenta que implica mucha responsabilidad, y quizá eso es algo que pesa muchísimo, porque el día que empezás a tener contacto con los pacientes tenés que empezar a aplicar todo lo que aprendiste. Pero intento dar lo mejor de mí y ser lo más responsable y cuidadosa posible”.

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Hace poco, Florencia fue becada por el Grupo Amanus por sus buenas calificaciones. La joven sabía de la existencia de una ayuda económica, pero nunca se había animado a postular, hasta que este año lo intentó y fue elegida.

Asegura que para ella es un reconocimiento a tanto esfuerzo, y que le permite estudiar con más tranquilidad, sabiendo que su objetivo es recibirse y ser una buena profesional. “Eso es lo único que espero, ser una buena profesional. sobre todo empática, espero estar a la altura”, sentencia esta joven que quiere devolver lo que alguna vez recibió. 

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