En la madrugada del domingo, un perro llamado Rolo salvó a su familia de morir por las llamas de un incendio en su casa. “Si no es por Rolo no estábamos acá, hubiéramos muerto calcinados”, dijo el dueño de Rolo Nicolás Porta.

“Fue nuestra mascota quien salvó a toda la familia. A nuestro bebé Rufino, a mi señora Carolina y a mí mismo. Estamos vivos gracias a Rolo“, aseguró en entrevista con FM Gente.

La familia integrada por Nicolás, Carolina y su bebé de muy pocos meses, Rufino, se habían mudado junto con su perro Rolo de un apartamento a su nueva casa en Chaceas del Pinar, un día antes de que se produjera el trágico evento.

Eran las 03:30 cuando todo empezó. La chimenea de la casa comenzó a arder mientras estaban durmiendo y nadie se dio cuenta, salvo el perro.

“Rolo fue muy perceptivo. Apenas sintió el fuego, porque no se veía el fuego”, dijo. Así, tras darse cuenta de lo que estaba pasando, la mascota de la familia se fue para el cuarto de Nicolás y Carolina para despertarlo. Precisamente se fue del lado de “Caro”, ya que ella “se despierta siempre más fácil”.

El perro no ladró, saltó sobre la cama y con sus patas despertó a la mujer, quien alertó a Nicolás y junto a sus bebes salieron rápidamente del lugar antes de que todo pasara.

A los diez segundos que nos fuimos de casa para esperar a los Bomberos y a la Policía, explotó todo, fue una locura, en ocho minutos más o menos se consumió toda la casa“, comentó. “Fue un infierno, una desgracia con suerte. Si no es por Rolo no estábamos acá, hubiéramos muerto calcinados“, agregó.

Luego del incendio que dejó a la familia sin nada comenzó una campaña solidaria para colaborar con ellos. Participaron vecinos y gente de “todo el país”, desde Salto a Montevideo. “Queremos resaltar más que nada la solidaridad y el apoyo de la gente que fue inmediato”, dijo en la entrevista. 

“Recibimos llamadas de Salto, Colonia, Montevideo de todos lados. La ayuda a sido increíble“, contó y agregó que poco tiempo después, el “lunes o martes” ya contaban con los mínimos básicos “ya cubierto”.

“Habían muchas cosas que venían duplicadas por distintos medios, por lo que empezamos a donar, para seguir con la cadena de colaboración. Llevamos cosas para la Fundación Vida y Esperanza“, contó.

Ahora, junto a su familia, Nicolás volvió al departamento que alquilaban, ya que, por lo reciente de su mudanza, todavía no lo habían entregado. “Estamos vivos que no es poca cosa, ya lo otro lo vamos a ir recuperando”, cerro.

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