Básicamente, una demanda retraída de un jugador clave en la demanda, China, sumado a anuncios de producciones al alza en un oferente de alta incidencia en el mercado, el Mercosur, da lugar un escenario de precios en descenso.

En un mercado de granos que ya venía en baja, el último informe mensual del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) acentuó la tendencia y determinó un cierre nuevamente negativo para soja, maíz y trigo.

Para el caso de la soja, marcó el precio más bajo desde que está ofrecida la compra en Uruguay para el grano de la nueva zafra, al situarlo por debajo de los US$ 400 por tonelada.

Blasina y Asociados

Esto sucede justo cuando en Uruguay, en algo más de un millón de hectáreas, el cultivo de la zafra 2023/2024 está en pleno desarrollo.

El no acceso a un margen de rentabilidad adecuado es especialmente adverso teniendo en cuenta que se viene de la peor zafra de la historia, cuando en 2022/2023 la sequía generó una merma en la producción y calidad y en casi todos los sistemas productivos hubo pérdidas, al menos parciales.

Positivo: las chacras

Roberto Verdera, presidente de la Mesa Tecnológica de Oleaginosos (MTO) y gerente general de la cooperativa Calmer, explicó que la realidad positiva es que los cultivos avanzan en general de buen modo en su desarrollo.

Las sojas de primera, instaladas en fecha óptima, tienen un buen desarrollo vegetativo y las de segunda están también en general bien, con algunos casos en los que hubo que hacer resiembras y alguna área que quedó algo para atrás con relación a la fecha ideal para instalar el cultivo.

Había empezado a faltar algo de agua en algunas chacras, porque el episodio anterior de lluvias no había sido suficiente ni parejo, con casos incluso donde no hubo precipitaciones, pero las ocurridas este martes inyectaron en los suelos de 30 a 60 mm en general y eso sucedió en un momento muy oportuno.

“A mediados de enero fue una linda agua, los cultivos están todos en carrera y eso es muy importante”, afirmó Verdera.

Mucha preocupación

Sobre el tema precios, es algo que el productor lo está mirando “con mucha preocupación”, afirmó.

Tras mencionar que hay que ser cauteloso con los informes del USDA, al igual que sucede con el tema de las primas, detalló lo que se percibe a mitad de enero.

Dijo que Brasil tendrá una producción un poco menor que la del año pasado, Argentina producirá bien y Paraguay y Uruguay también, por lo tanto “América del Sur producirá un poco más del año pasado”.

AFP

Carga de soja en el puerto de Rosario, en Argentina.

Genera inquietud, puntualmente, el monto de las primas negativas frente al valor de la Bolsa de Chicago, de menos US$ 60 o menos US$ 62 por tonelada al productor y eso, afirmó, “es mucho dinero, porque en un promedio histórico te da entre US$ 20 y US$ 30”.

En la medida que Brasil produce mucho y desplaza a Estados Unidos la prima para el caso de Uruguay empieza a ser más negativa, dijo, “otro tema que también me genera dudas”, añadió.

Hoy la soja alcanza en Chicago valores en el eje de US$ 460 por tonelada, a la baja, por lo tanto puesta en Nueva Palmira con esas primas queda para el productor menos de US$ 400.

Eso, afirmó, “deja el margen muy apretado”, sobre todo para quienes deben pagar renta por los campos donde producen.

Faltan varias semanas para que llegue el momento de la cosecha y “es una incógnita qué puede pasar con el precio”, reflexionó, por lo cual con los valores actuales no hay negocios concretándose.

Juan Samuelle

La situación es casi la misma en el maíz: creció el área, hay buenos cultivos y el precio no es el esperado.

No achicó la deuda

Tras la campaña de verano pasada, deficitaria en todo sentido, todo mejoró para el ciclo de invierno, aunque Verdera precisó que eso sucedió básicamente en los indicadores físicos, por ejemplo con el doble récord en trigo (rendimiento y producción), no tanto en el tema precio: “Los márgenes no aportaron mucho, al sistema no le generó nueva deuda, pero no permitió un achique de la deuda anterior”.

Las empresas agrícolas, concluyó, están muy dependientes de que no haya contratiempos en las chacras, que el cultivo exprese en la cosecha el máximo potencial posible y que el precio repunte o, al menos, no siga descendiendo.

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