El Banco Central Europeo (BCE) mantuvo sus tasas de interés de referencia sin cambios por tercera vez consecutiva, optando por la prudencia ante la evolución de la inflación en la eurozona, pese a la desaceleración de los precios en los últimos meses.

Tras la reunión del directorio, la entidad informó que la tasa de interés para depósitos quedó en el 4% anual, su nivel más alto desde el lanzamiento de la moneda única; mientras las tasas para operaciones de financiación y la de facilidad marginal de crédito se mantuvieron en el 4,5% y el 4,75%, respectivamente.

Lo comunicado por el CBE, aunque esperado por los analistas, no despeja la expectativa en torno a cuándo decidirán los responsables de la entidad la primera baja, dado que ya se registró una importante ralentización de la inflación en la eurozona, que se situó en el 2,9% interanual en diciembre, según Eurostat, la agencia de estadísticas de la Unión Europea (UE).

El nivel de la inflación, muy por debajo del máximo de 10,6% alcanzado en octubre de 2022 tras el inicio de la guerra entre Rusia y Ucrania en febrero de ese mismo año, sigue por encima del objetivo del 2% fijado por el BCE, luego de diez subas consecutivas de las tasas desde mediados de 2022.

“Las restrictivas condiciones de financiación están frenando la demanda, lo que está ayudando a reducir la inflación”, indicó la institución. “El Consejo de Gobierno tiene la determinación de asegurar que la inflación vuelva a situarse pronto en su objetivo del 2% a medio plazo”, agregó el BCE tras indicar que los tipos “están en niveles que, mantenidos durante un período suficientemente largo, contribuirán de forma sustancial al objetivo”.

En la habitual conferencia de prensa que sigue las decisiones del BCE, su presidenta, Christine Lagarde, advirtió que las tensiones en Medio Oriente y la interrupción del tráfico marítimo en el mar Rojo podían afectar la inflación. “Los riesgos inflacionistas incluyen el aumento de las tensiones geopolíticas, especialmente en Medio Oriente”, señaló.

“En ese contexto, la situación podría elevar los precios de la energía y los costos de los fletes en el corto plazo y obstaculizar el comercio mundial”, detalló Lagarde, quien informó que el BCE prevé una inflación media del 2,7% para este año y del 2,1% para 2025.

Lagarde también afirmó que los miembros del Consejo de Gobierno, el principal órgano rector del banco, consideran “prematuro” el debate sobre una baja de los tipos de interés, confirmando así la posibilidad de un recorte durante el próximo verano boreal, como señaló durante el Foro Económico Mundial que se celebró en la ciudad suiza de Davos.

 

(Con información de AFP)

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