La Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) volverá a estar en el centro de todas las miradas del mundo financiero y bursátil cuando esta semana su Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC, por sus siglas en inglés), tras la habitual reunión de dos días, finalmente arroje pistas concretas sobre cuándo comenzará a bajar sus de interés de referencia.

Según los analistas, la agenda del organismo estará dominada por el tono que adoptará de ahora en más su política monetaria, en momentos en que la inflación va por buen camino, el crecimiento económico impulsado por el gasto de los consumidores supera las expectativas y el desempleo sigue en su nivel más bajo en la historia.

La Fed informó a mediados de diciembre, durante su última reunión, que preveía tres o cuatro recortes para el transcurso de este año, pero sus funcionarios, entre ellos su presidente, Jerome Powell, se cuidaron de precisar cuándo comenzará el proceso, decisión que hasta principios de la semana se preveía para marzo o mayo próximos.

Sin embargo, las perspectivas cambiaron el viernes pasado, cuando se supo que el Índice PCE, que mide la evolución de los precios en base al gasto de los consumidores y es el preferido por la Fed, arrojó una inflación subyacente, que no considera los precios volátiles de los alimentos y la energía, en el 2,9% anual, el nivel más bajo en tres años.

De mantenerse en esa cota, el objetivo del organismo de llevar la inflación al 2% anual podría alcanzarse antes de lo esperado. “Estos datos respaldan un cambio en la tesitura del organismo en materia de política monetaria para este año”, estima la economista jefe de High Frequency Economics, Rubeela Farooqi.

Por lo pronto, la economía estadounidense se ha alejado de la recesión pronosticada por gran parte de los analistas para 2023. El Producto Interno Bruto (PIB) ha crecido incluso más que en 2022, hasta 2,5% anual, mientras la tasa de desempleo cayó al 3,7% en diciembre, su nivel más bajo en 50 años.

El FOMC ha mantenido altas las tasas de interés en un intento por contener la inflación, lo que ha encarecido el crédito para empresas y familias, desalentado tanto el consumo como la inversión y moderando así las presiones sobre los precios. “El tiempo exacto para un recorte de tasas dependerá de los datos futuros del mercado laboral, la inflación y el crecimiento”, añade Farooqi.

¿Marzo o mayo?

Jay Bryson, economista jefe de Wells Fargo, reconoció, en declaraciones a la AFP, que los datos de inflación alimentan “la esperanza del mercado” de que haya un primer recorte de las tasas en marzo; es decir: en la siguiente reunión de la Fed, aunque según el analista sería “un poco prematuro”.

“La trayectoria de la inflación se traducirá en un primer recorte de los tipos en mayo”, sostiene por su parte Gregory Daco, economista jefe de EY-Parthenon. “Aunque una relajación de la política monetaria en marzo fuera prudente, no será necesariamente el camino elegido”, entiende el economista.

Flickr

Desde julio, las tasas se han ubicado entre 5,25 y 5,50%, su nivel más alto en 20 años, tras haber sido aumentadas drásticamente para frenar la inflación. En ese contexto, Julia Pollak, economista jefa del sitio de empleo ZipRecruiter, advierte, sin embargo, que “si se espera mucho tiempo, se corre el riesgo de actuar demasiado tarde”.

Pollak sostiene que los argumentos económicos a favor de derrotar la inflación y reducir los tipos de interés lo antes posible “son sólidos” y agrega que con la campaña presidencial ya en marcha un recorte en los próximos meses podría aumentar las posibilidades de Joe Biden de ser reelecto en noviembre, al estimular el consumo.

En esta ocasión, y como todos los años en su reunión de enero, el FOMC renovará cuatro de sus 12 miembros, de los cuales cinco están reservados para los presidentes regionales de la Reserva Federal, incluido uno permanente para Nueva York, y otros cuatro rotativos, renovación que sin embargo no afectará la toma de decisiones, según los analistas.

Más anuncios

La decisión de la Fed seguirá a la determinación adoptada la semana pasado por la el Banco Central Europeo (BCE), que celebró su reunión el jueves y decidió mantener sus tasas de interés, apagando las esperanzas de quienes esperaban señales de flexibilización.

Esta semana, además, se esperan datos importantes sobre la salud de la economía de Europa, como la evolución de las balanzas comerciales, los índices de inflación, las tasas de desempleo y la evolución de las ventas minoristas en varios países, entre ellos Italia, Alemania y España; pero también un indicador clave: la confianza del consumidor en la zona euro.

El dato de inflación en Alemania tiene especial relevancia tras su significativo repunte en diciembre y en una coyuntura marcada por el posible impacto de la situación en el mar Rojo en las cadenas de valor, según han destacado los analistas de Singular Bank.

Al día siguiente, se publicarán los datos de inflación y la lectura final del PMI manufacturero de la eurozona, y se conocerá también la decisión del Banco de Inglaterra (BoE) sobre política monetaria, que según los analistas optará por cuarta vez consecutiva por mantener los tipos de interés oficiales en un 5,25% anual.

Ya por fuera de Estados Unidos y Europa, mañana se difundirá la tasa de desempleo, las ventas minoristas y la evolución de la producción industrial en Japón; datos a lo que se sumará el PMI manufacturero de China, que aportará una lectura adicional sobre el grado de dinamismo de la región Asia-Pacífico ante el complejo escenario macroeconómico que afronta la potencia asiática.

(Con información de AFP)

Exit mobile version